Gijón ya no es (sólo) territorio 'quirky'

Nov 20, 2011 | Adn


Gijón ya no es (sólo) territorio 'quirky'

La música tiene un papel tan importante en L'apollonide, el filme que Bertrand Bonello presentó ayer en el festival de cine de Gijón, que revelarla casi adquire categoría de spoiler.

Aun así, nos arriesgamos a retar a cualquiera que vea el filme a no salir canturreando Nights in white satin, que suena en una de las escenas cumbres de este drama panorámico situado en un burdel parisiense a finales del siglo XIX y que tuvo una buena acogida en el pasado festival de Cannes.

Bonnello, que protagoniza una retrospectiva, explicó ayer que las canciones en sus filmes son mucho más que un apoyo:  "Música y cine van paralelos. Para mi próximo proyecto he terminado la música antes que el guión".El director no se ve a sí mismo inscrito en la tradición del cine francés -se declara deudor de Fassbinder y David Cronenberg-, algo que puede extrañar a quienes vean su película, una propuesta que, a pesar de su estética lánguida -previsible inspiración para más de un editorial de moda: ¿a quién no le gustan en  unas odaliscas en corsé?- no ahorra en escenas incómodas.

El de Gijón, un festival que en el pasado ha estrenado algunos de los filmes de Wes Anderson, es de entrada la plataforma ideal para estrenar cualquier cosa que se mueva en las coordenadas de lo quirky. Y, sin embargo, será porque su fiel público se ha hecho mayor -tema candente, este, el de hacerse mayor-o porque del indie al cursi hay un tris, ya no se compra todo en bloque. Tanto la película inaugural, Submarine, mezcla de Hal Ashby con [...]


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