Incendio Rihanna

Dic 14, 2011 | Adn


Incendio Rihanna

En ese matriarcado irresponsable en el que se ha convertido el pop masivo, la ley de la oferta y la demanda funciona tanto en términos de centímetros de destape como en aceleración de los ritmos al compás de los sofocos de los fans de las divas.

Con Michael Jackson ausente, y salvo la adopción de Justin Bieber como sobrinito ideal y del buenismo de Coldplay como contrapunto nada molesto, las mujeres tienen el poder y lo ejercen en plena escalada de sexualidad, excentricidad y marketing.

Ante Katy Perry, Lady Gaga, Ke$ha, la nueva Britney, Beyoncé y, al grano, Rihanna, incluso Madonna ha optado por interesarse por la vajilla y las ropas del antiguo imperio británico, tomar el té con vajilla china y meñique levantado y mirar de lejos esta explosión.

De todas ellas, quizás sea Rihanna, que ayer pasó por Barcelona y hoy actúa en Madrid, la máxima expresión de esta nueva deriva.

El título de su álbum de 2007, Good Girl Gone Bad, ya advertía de la evolución hacia el lado malote de la vida. Algo que se percibe rastreando las fotografías de las portadas de los seis discos que ha sacado a sus 23 años de edad, prácticamente uno desde el inicio de su carrrera. Todos ellos con ventas millonarias.

Si Jay Z, marido de Beyoncé, potenció su imagen de chica buena en los inicios, en la portada de su último álbum, Talk That Talk, ya aparece con la lengua asomando en la comisura derecha y un tatuaje en la muñeca.

Uno de muchos, ya que ya ha mostrado en más de una ocasión [...]


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