"Las peores predicciones del clima para el año 2050"

Las peores predicciones del clima para el año 2050

Como una estrategia para advertir a las personas, la OMM simuló las peores predicciones en televisión del clima para el año 2050 y el futuro no es prometedor.

Mujer presentando el clima
El calentamiento global afectará en gran manera al clima del futuro. (Foto: Twitter)

La Organización Meteorológico Mundial (OMM) quiso alertar a las personas sobre las consecuencias del cambio climático, por lo que dio a conocer las peores predicciones que se presentarán en televisión sobre el clima del año 2050. Al parecer, el futuro no es nada prometedor.

  • 8 de junio de 2050. En el norte de Brasil y este de la Amazonia el clima será totalmente seco, sin posibilidad de lluvia por meses. A pesar de que el invierno se acerca, la mayoría de ciudades estarán a más de 30 grados.
  • 16 de agosto de 2050. La temperatura en Francia llegará hasta los 40 grados, principalmente en París. A pesar del calor, tormentas violentas acecharán las costas.
  • 23 de septiembre de 2050. No importa que tan lejos esté un huracán, en Estados Unidos se presentarán grandes inundaciones, producidas por los vientos marítimos.
  • 30 de octubre de 2050. Las torrenciales lluvias inundarán gran parte del sur de Vietnam, dejando miles de muertos.
  • 21 de diciembre de 2050. Lluvias como jamás antes vistas en Perú. Se pone un estado de emergencia y se prohíbe entrar a Machu Picchu, ya que podría inundarse.

El Banco Mundial (BM) advirtió de las graves consecuencias que puede acarrear el calentamiento global en América Latina, cuya temperatura podría aumentar entre 2 y 4 grados centígrados a mediados de este siglo en comparación con la era preindustrial.

“Para el año 2050, y bajo un escenario de cuatro grados centígrados, las inundaciones costeras podrían generar a la región pérdidas de alrededor de 22.000 millones de dólares, entre daños de infraestructura y pérdidas de turismo”, dice la institución.

En América Latina y el Caribe, las olas de calor extremo y los patrones de lluvia cambiantes tendrán un efecto negativo sobre la productividad agrícola, los regímenes hidrológicos y la biodiversidad, según apunta el texto.