La crisis internacional con Irán: ¿prolegómenos para una nueva guerra en Oriente Medio?

Ene 23, 2012 | 20minutos


La crisis internacional con Irán: ¿prolegómenos para una nueva guerra en Oriente Medio?

Desde el otoño pasado, Irán y EE UU han entrado en un período de acusaciones y enfrentamientos  continuos que parecen conducir hacia una aterradora pregunta: ¿son los prolegómenos de una nueva guerra? ¿qué se esconde tras esta crisis internacional?
Al ser Irán la principal teocracia islámica del mundo y el tercer exportador de petróleo del planeta (es el quinto productor de crudo y gas), y al utilizar EE UU el argumento de las armas de destrucción masiva, las suspicacias son muchas.
 
Es, aparentemente, el causante de que se haya elevado la tensión. El programa de enriquecimiento de uranio anunciado por la república islámica -para fines civiles, según la versión oficial- es el primer paso para la gran pesadilla de Israel y EE UU: un Irán con capacidad nuclear. A pesar de que el programa nuclear persa es una aspiración de hace décadas ahora parece, tras los devastadores informes de la OIEA y la negativa iraní a colaborar con este organismo, una posibilidad real.
Tanto que, en el último año, cuatro científicos iraníes del programa han sufrido atentados -tres de ellos con resultado mortal, el último hace días- en unos ataques de los que, tanto el Gobierno como la oposición del país, responsabilizan a los servicios secretos israelíes, en colaboración con Estados Unidos.
El programa nuclear iraní es una mentira preventivaSin embargo, las sospechas no son todavía certezas en este campo. El propio secretario de Defensa de los Estados Unidos, Leon Panetta, aseguró hace días, en el programa Face to Nation de la CBS, que Irán no estaba aún decidido a construir armas nucleares, sino que estaba creando el tejido industrial y tecnológico necesario para hacerlo, si sus líderes así lo decidieran. Aun así, Panetta apoyaba utilizar las vías diplomáticas para frenar el programa iraní, al contrario que hicieran en su momento con otros países nucleares, con tensiones regionales e internas y que no han firmado el Tratado de No Proliferación como son India, Pakistán o el propio Israel.
"No hay armas de destrucción de armas masivas en Irán ni las habrá", explica la politóloga iraní exiliada en España, Nazanín Amirian, "no tiene esa capacidad tecnología y militar". Y asegura que las amenazas que se realizan desde el régimen "es una mentira preventiva", como cuando "amenazas con una pistola de fogueo".
Ahmadineyad y Jamenei
Para el mundo occidental, Mahmud Ahmadineyad es la cabeza visible de Irán, pero no es exactamente así. Ahmadineyad es una de las dos cabezas del poder en el país. Es el presidente desde 2005, elegido por sufragio universal cada cuatro años, y es el jefe del Ejecutivo, pero no controla ni las fuerzas armadas ni el sistema judicial. Esas dos competencias, entre otras, recaen en el líder supremo, elegido por un consejo de líderes religiosos, que además controla la seguridad, las labores de inteligencia, las políticas generales del país, etc. En la actualidad, este cargo lo desempeña el ayatolá Alí Jamenei.
Ahmadineyad no controla el ejército, la inteligencia ni el programa nuclearDesde la frustrada revolución verde -que fue duramente reprimida cuando se levantó contra las polémicas elecciones de 2009 en las que ganó de nuevo Ahmadineyad-, se ha producido una brecha entre ambos líderes. "Ahmadineayd se dio cuenta entonces de que gran parte del pueblo detesta a los ayatolás y sus leyes árabe-islámicas; los iraníes son persas, no árabes", explica la politóloga Nazanín Amirian."Ahora él ha vuelto a resaltar las costumbres del Irán preislámico para ganarse a las clases medias, como proponer un referéndum para que las mujeres decidan el uso del velo: quiere demostrar que es más moderno que Jamenei", concluye.
En política exterior, esa separación también se percibe y de manera sorprendente. Amirian achaca a Jamenei, que controla las fuerzas armadas, las amenazas de cerrar el estratégico estrecho de Ormuz, el programa nuclear o el asalto a la embajada de Reino Unido, del que el Ejecutivo se desmarcó.
La exiliada iraní cree que el líder supremo quiere hacer lo que hizo Jomeini en los años 80: aprovechar un conflicto y un enemigo externo -en aquella ocasión fue Irak- para promulgar leyes islámicas más severas.
Por su parte, esta politóloga cree que la gira por países de Latinoamérica de Ahamdineyad también tiene diversos objetivos: uno simbólico, para demostrar que Irán no está aislado; otro económico, para firmar acuerdos que no le dejen desabastecido; y otro interno, mostrar al mundo que Irán tiene un presidente activo tras unos meses de aislamiento -después un choque directo con Jamenei por la destitución de un ministro-.
La primavera iraní que no fue
Las elecciones de 2009 y las protestas que produjeron pudieron significar el inicio de la llamada Primavera Árabe de 2011, pero no llegó a serlo (los iraníes no son árabes, pero el fenómeno también se ha aplicado a países del norte de África). Ahmadineyad se impuso en los comicios, pero uno de sus principales rivales y ex primer ministro, Mir Hossein Musavi, denunció un fraude electoral.
Miles de iraníes salieron a la calle, haciendo del verde su color, cuando vieron que las autoridades no iban a repetir los comicios. Sin embargo, y al contrario que en otros casos como Libia o Egipto, el silencio y la cautela internacional hicieron posible que las autoridades reprimieran y silenciaran la protesta.
Los iraníes empezaron ese ansia de libertad que luego prendió en el mundo árabe"Los iraníes empezaron ese ansia de libertad que luego prendió en el mundo árabe", explica Amirian, "pero ningún país occidental, ni mucho menos oriental, acudió en su ayuda y el régimen llevó a cabo una terrible venganza". Asegura que la oposición iraní "ha salido de las calles, pero no abandonado la protesta".
"Tenemos un gobierno totalitario, al que le importan poco los derechos humanos e impone un Islam muy guerrero, muy antipático, que está haciendo mucho daño a la religión y del que la gente está harta", explica Majid Javadi, un músico sufí iraní exiliado en España por su profesión y su opción religiosa y presidente de la Casa Persa, en Madrid.
"Las elecciones fueron una línea roja", asegura este exiliado, "el Gobierno vio una oposición fuerte y por eso ahora vienen estas políticas agresivas", explica, "necesitan meter miedo, un enemigo". Javadi explica que en Irán hay oposición contra el régimen (socialistas, comunistas, etc.), pero, sobretodo, existe una mayoría de opositores reformistas que han nacido dentro del sistema, pero que quieren cambios y aglutinan a gran parte de la población.
Una crisis internacional en Oriente Medio siempre despierta la alarma internacional, más si cabe, cuando estamos hablando del tercer exportador de petróleo del mundo. De hecho, esta deseada materia prima está en el centro de la crisis. EE UU está intentado bloquear económicamente a Irán porque sabe que vive del petróleo.
Por ello, la administración de Barack Obama ha presionado a la UE hasta conseguir la aprobación del embargo -Irán vende 1,5 millones de bárriles al día a Europa-, a los países asiáticos e incluso a sus rivales como China. Y parece que está teniendo éxito. Especialmente preocupante para el gobierno persa es la gira de contactos por los países del Golfo Pérsico que está realizando China -su mayor cliente- para buscar cómo compensar la falta de crudo iraní. Uno de los primeros países que visitó la [...]


Lee la noticia completa en la fuente original (20minutos)

Etiquetas: petroleo, embargo, provocar, crudo, portada, aliados, bandos, qué