- Fuente: 20minutos
La llamada del Planeta Rojo: Marte, de la A a la Z
Este robot nos aportará conocimientos que ni siquiera podemos imaginarY no es poco lo que sabemos ya. Desde que en 1960 la entonces Unión Soviética lanzase la Marsnik 1, el primer artefacto diseñado para viajar a Marte (se desintegró en el lanzamiento), los secretos del planeta más cercano a la Tierra han ido desentrañándose uno tras otro, incluyendo el más esperado: la existencia de agua. Porque donde hay o hubo agua, pudo haber vida tal y como la entendemos.
Es con esa meta en el horizonte, buscar respuestas sobre la vida en Marte, con la que ha iniciado "Curiosity" su largo viaje. Estas son, de la A la Z, las claves de la misión, y también las del planeta en el que, a bordo de una plataforma equipada con cuatro cohetes propulsores, se posará el robot en agosto de 2012.
Un cohete Atlas V erguido sobre la plataforma 41 de la Base de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, en Florida (EE UU), encendió sus motores a las 15.02 h GMT de este sábado, atravesó el manto de nubes y propulsó a más de 24.000 kilómetros por hora, rumbo a Marte, a la cápsula en cuyo seno viaja el robot "Curiosity".
"Curiosity" cuenta con tecnología española, un instrumento llamado Rover Enviromental Monitoring Station (REMS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que tomará datos meteorológicos de la superficie de Marte, y una antena de alta ganancia, capaz de concentrar la energía en una sola dirección y que ha sido construida en el centro Astrium de Barajas (Madrid).
"Curiosity" es el vehículo robot del Laboratorio de Ciencias Marcianas (MSL, por sus siglas en inglés), equipado para tratar de averiguar si hubo o persisten en Marte los componentes orgánicos (moléculas basadas en el carbono) de la vida tal y como la entendemos, y cuánta agua líquida contuvo el planeta en el pasado.
Para ello, el robot explorador usará un espectrómetro de masa, un cromatógrafo de gas, y un espectrómetro de láser sintonizable cuyo fin es analizar muestras de aire, suelo y rocas. Cuando estos datos se combinen con los de los otros instrumentos del MSL, los científicos serán capaces de determinar, no solamente si una molécula es orgánica, sino también si provino de una fuente con vida o sin vida.
Los componentes que va a estudiar el robot han estado cayendo en Marte desde meteoritos, cometas y partículas del polvo interplanetario durante 4.500 millones de años.
El robot pesa cerca de una tonelada, tiene un tamaño similar al de un coche pequeño y está equipado con seis ruedas. Su velocidad máxima será de 90 metros por hora.
"Curiosity" se posará en el cráter Gale, una zona que, tras realizar consultas a unos 100 científicos, fue elegida porque contiene minerales que para su formación necesitan agua.
Sin embargo, teniendo en cuenta que la preservación de componentes orgánicos en la Tierra es muy irregular, dependiendo de las zonas del planeta donde se encuentren, si finalmente "Curiosity" no logra encontrarlos en este cráter, ello no significará necesariamente que no existan en otras partes del registro geológico de Marte.
El Sistema de Observación Ambiental de "Curiosity" medirá las temperaturas del aire y el suelo, la velocidad y dirección de los vientos, la presión atmosférica, la humedad y la radiación ultravioleta de la zona situada alrededor del robot explorador.
Esta información ayudará a que los científicos entiendan cómo interactúan el suelo y la atmósfera del planeta, lo que podría dar ideas acerca de si Marte podría sustentar formas microscópicas de vida bajo las finas capas de sales en su superficie.
Marte es el cuarto planeta del Sistema Solar, el séptimo en cuanto a masa y el más parecido a la Tierra, su planeta vecino. Recibe su nombre del dios romano de la guerra.
Su superficie es rocosa, como la de la Tierra, y es posible que alguna vez haya tenido una atmósfera similar a la terrestre. La atmósfera actual de Marte es delgada y tiene capas polares de hielo. La gravedad en Marte es de apenas el 38% de la de la Tierra y su superficie está surcada por cauces de ríos secos.
Marte se encuentra a 227,9 millones de kilómetros del Sol, tiene un diámetro ecuatorial de 6,787 kilómetros (aproximadamente la mitad del tamaño de la Tierra), y es, en términos terrestres, muy frío (la temperatura media es de -63ºC).
El año marciano (lo que tarda el planeta en dar la vuelta al Sol) tiene 687 días, y cada día (lo que tarda en rotar sobre sí mismo), 24 horas y 37 minutos.
A Marte se le conoce también como el Planeta Rojo, porque de ese color se ve desde la Tierra, debido el óxido de hierro de su suelo
La exploración contemporánea de Marte comenzó en el contexto de la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética a la que dio lugar la Guerra Fría, pero el interés por Marte y por la posibilidad de que albergase vida se remonta a mucho antes. con la invención del telescopio, en 1608, y antes aún, cuando, en 1580, el astrónomo danés Tycho Brahe realizó ya valiosas observaciones del Planeta Rojo.
Tres siglos después, en 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli afirmó haber visto canales por todo el planeta, y astrónomos posteriores intentaron comprobar la teoría del estadounidense Percival Lowell, quien sugería que los presuntos canales descubiertos por Shiaparelli eran un sistema de irrigación creado por seres inteligentes.
Actualmente, y en espera de la llegada de "Curiosity", hay cinco instrumentos fabricados por el hombre funcionando en Marte: Dos robots en la superficie (Spirit y Opportunity) y tres sondas orbitales (Mars Odyssey y Mars Reconnaissance, de EE UU, y Mars Express, de la Agencia Espacial Europea).
El primer mapa de Marte lo realizó el astrónomo alemán Wilhelm Beer en 1830 (supuso que las áreas oscuras debían ser agua y las claras continentes). Le seguirían muchos otros, todos ellos muy diferentes entre sí, hasta que la astronomía moderna comenzó a trazar los mapas definitivos.
En 1965 Estados Unidos envió a Marte la sonda Mariner 4, que consiguió transmitir las primeras fotografías del planeta tomadas de cerca. Las imágenes mostraban un paisaje desolado, desértico y con abundantes cráteres. Para finales de 1990 ya se había logrado fotografiar toda la superficie.
Casi 50 años después de que se tomasen las primeras fotografías 'in situ', los científicos y aficionados disponen ya de una guía turística de Marte, una obra que recopila los datos más útiles del planeta rojo, entre ellos los lugares donde se puede encontrar más agua, su relieve o hasta la ropa que se debería llevar para protegerse de su clima extremo.
Escrita por el divulgador científico estadounidense William Kenneth Hartmann, la Guía turística de Marte. Los misteriosos paisajes del planeta rojo es una obra de 500 páginas en la que se recopilan muchos de los descubrimientos que la ciencia ha hecho ya sobre el planeta, y en la que, sobre todo, se localizan sobre el terreno algunos de los datos más curiosos que las misiones espaciales han arrojado hasta ahora.
La fascinación por Marte procede tanto de las investigaciones relacionadas con la existencia de vida como de sus posibilidades como destino futuro de la humanidad. En este sentido, Marte ha sido el centro de innumerables especulaciones (desde la ciencia ficción hasta estudios científicos) sobre posibles colonias, ya que es el planeta más fácil de alcanzar desde la Tierra.
De momento, no parece una tarea fácil. Fisiológicamente, la atmósfera de Marte puede ser considerada un vacío, con lo que un humano desprotegido, sin un traje espacial, no podría sobrevivir más de un minuto. Por otra parte, Marte no tiene un campo magnético comparable al terrestre, lo que, combinado con su fina atmósfera, permite que una cantidad significativa de radiación llegue a su superficie. Según las mediciones de la nave Mars Odyssey, los niveles de radiación en la órbita de Marte son unas dos veces y media superiores a los registrados en la Estación Espacial Internacional, algo que, después de tres años de exposición, alcanzaría los límtes de seguridad adoptados por la NASA. Todo ello sin contar las inmensas tormentas de polvo, los tornados o las temperaturas a niveles inferiores a la congelación.
Aún así, las condiciones de Marte son mucho más cercanas a la habitabilidad que las de, por ejemplo, Mercurio, que tiene temperaturas mucho mas extremas, tanto de calor como de frío, o Venus, un auténtico horno.
Varias instituciones y empresas europeas colaboran desde hace unos tres años en el denominado Proyecto I-SWARM, enfocado en el desarrollo de robots diminutos que colaboran entre sí y que podrían ser utilizados, entre otras cosas, en una hipotética colonización en Marte para la construcción de las primeras estructuras.
Los robots, del tamaño de una hormiga, son capaces de reconfigurarse solos y, mediante sistemas de infrarrojos, se comunican entre ellos, pudiendo realizar acciones como construir un robot de mayor tamaño o enviar información a los demás para esquivar objetos.
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