La meca del cine se rinde al cine israelí

Feb 5, 2012 | 20minutos


La meca del cine se rinde al cine israelí

Se trata de la cuarta nominación israelí desde que 'Beaufort' rompiera en 2007 una racha de 22 años consecutivos fuera de la ceremonia en Los ÁngelesLa cinta se disputará la preciada estatuilla a la mejor película de habla no inglesa con la belga Bullhead, la polaca In Darkness, la canadiense Monsieur Lazhar, y (para deleite de los aficionados al morbo político) la iraní Nader y Simin, una separación.
Footnote narra la rivalidad entre dos académicos del Talmud, padre e hijo, que se agudiza con una confusión sobre el ganador del premio más prestigioso del país.
Se trata de la cuarta nominación israelí desde que Beaufort, del mismo director, rompiera en 2007 una racha de 22 años consecutivos fuera de la ceremonia en Los Ángeles.
Vals con Bashir, de Ari Folman; y Ajami, de Scandar Copti y Yaron Shaní, obtuvieron el mismo honor en los dos años siguientes, lo que abrió un debate, apuntalado ahora por la candidatura de Footnote, en los círculos del sector cinematográfico: "¿qué secreto esconde el cine israelí?".
El séptimo arte en el Estado judío tuvo una primera etapa patriótica de escaso interés, seguida de las tristemente famosas "películas burekas", una expresión que toma el nombre de un popular hojaldre relleno y hace referencia a los 'espagueti-western' para definir largometrajes más bien banales sobre inmigrantes sefardíes.
En los ochenta y noventa trató de abrirse paso con un lenguaje estético de influencia europea y en precarias condiciones de financiación (en 1995 apenas se produjeron cinco largometrajes) y público (sólo un 0,3% de los israelíes vio filmes locales en 1998, mientras que "Footnote" suma ya 300.000 entradas vendidas en un país de 7,5 millones de habitantes).
Antes se asumía que una película israelí sería mala, aburrida o las dos"Antes se asumía que una película israelí sería mala, aburrida o las dos", asegura Yehuda Stav, crítico cinematográfico del diario Yediot Aharonot.
Fueron cinco décadas no exentas de joyas (The summer of Aviya, Life According to Agfa, Late Summer Blues...) y, de hecho, Israel también encadenó cuatro nominaciones en cinco años en los setenta, pero siempre con la sensación de que las películas locales carecían de personalidad propia.
"Había cine de calidad israelí, pero no era israelí", resume en un juego de palabras Yvonne Kozlovsky, directora del departamento de Estudios Culturales y Cinematográficos de la Universidad de Haifa.
Fue en este contexto en el que, presionado por la industria, el Parlamento aprobó en 2001 la primera Ley del Cine, que aumentó las ayudas a 14,3 millones de euros.
Creo que lo más importante es la 'israelidad' de temas que no están acostumbrados a ver en Europa y Estados UnidosA esto cabe sumar otros dos elementos fundamentales: la proliferación de hasta trece escuelas de cine [...]


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