- Fuente: 20minutos
"Los griegos ya no confiamos en los políticos, no confiamos en Europa, no confiamos en nadie"
La paciencia de los griegos se agota. Desde 2010 están viendo impotentes cómo les recortan una y otra vez los sueldos, bajan las pensiones a sus jubilados, sigue creciendo sin pausa el desempleo, pierden su trabajo, rebajan el salario mínimo, suben los precios mientras aumentan los impuestos... Y la situación, lejos de mejorar, empeora día a día.
Las sucesivas medidas adoptadas por el Gobierno griego, supeditados a los ultimátums de la UE que intenta evitar a toda costa el efecto dominó en el viejo continente, parecen no favorecer a los ciudadanos de a pie, que miran el futuro de su país con algo más que escepticismo.
Algunos griegos definen de "impactante" ver el aumento de gente sin hogar en las calles de Atenas. Otros creen que encontrar un trabajo digno, más que una odisea, ya es una misión imposible. Hay algunos que, con más esperanza, opinan que el pueblo griego es fuerte y saldrá de ésta. Cómo hacerlo, nadie responde: ni sus políticos, ni la UE, ni la Troika (formada por el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea).
Los griegos no ven una salida próxima a la enfermedad del miembro más desgastado de los 27 desde que estallara la crisis europea.
20minutos.es ha podido hablar con jóvenes griegos, que ven la situación diaria de un país que prepara ya otra huelga general, que acaba de perder a su viceministro de Trabajo y que ha recibido otro 'apretón' desde Bruselas para que haga más recortes por valor de 325 millones de euros.
Evelina Papagianni, 29 años. Socióloga
Evelina, una ciudadana griega de 29 años, cuenta en primera persona cómo percibe a una patria que ha alcanzado de nuevo un récord de desempleo: los últimos datos facilitados por el Gobierno cifran en 20,9% la población sin trabajo.
Como tantos otros residentes, esta socióloga ha sufrido la involución de la crisis griega: "En 2010, fecha en la que empezó a deteriorarse la situación en el país, tenía un sueldo decente, cobraba 900 euros al mes por trabajar como secretaria en un hospital". Ahora, a duras penas, y sintiéndose "afortunada", a Evelina le acaban de ofrecer un trabajo como recepcionista por 300 euros al mes por una jornada de 7 horas diarias.
"Y si no lo aceptas, ¿sabes lo que te dice el empresario, no? Que tiene una cola de gente en la calle esperando a trabajar por las mismas condiciones", cuenta Evelina.
Todo el tiempo que ha estado en paro, Evelina y su hermana -también sin trabajo-, han podido vivir gracias a la ayuda de sus padres jubilados: "Somos cuatro personas en mi familia. A mis padres el Gobierno les ha rebajado la pensión, la de mi madre ha pasado de 1.000 a 750 euros".
Esas menguadas pensiones son con las que ha podido subsistir toda la familia: "Mis padres me apoyan pero no tengo dinero ni para tomar un café, que por cierto, en Grecia te puede costar cuatro o cinco euros". ¿Y los precios en el supermercado? "¡También han subido!" responde. "Un kilo de arroz vale casi tres euros. Antes el salario mínimo era de 700 euros, ahora 500 y mientras los precios suben y suben".
No confiamos en los políticos, no confiamos en Europa, no confiamos en nadie
A Evelina explicar lo que se vive cada día en Atenas le estremece: "Las calles están decepcionadas y tristes, la gente no sabe qué hacer. Amamos nuestra nación y no nos queremos ir a otro sitio, pero a los jóvenes no les va quedando otra salida que emigrar".
Al preguntarle cómo ve el futuro de su país, Evelina lo vislumbra con total desconfianza: "Los griegos no tenemos esperanza. Cada día, cada año, las cosas empeoran. No confiamos en los políticos, no confiamos en Europa, no confiamos en nadie. Hay gente que quiere volver al dracma (antigua moneda) y salir de la Unión Europea, hay otros que piensan que tenemos que hacer todo lo que pidan".
"¿Y yo personalmente qué pienso? No confío en los políticos a los que solo les interesa ganar las elecciones pero no les preocupa el pueblo. Me entristece. Ahora yo he encontrado algo de trabajo, pero veo a mis amigos y familiares en el paro sufrir a diario. Yo creo que al final cada país europeo seguirá su camino", concluye.
Ioannis Mimtsoudis, 24 años. [...]
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