- Fuente: Invertia
Los inversores entrampados en preferentes huyen en masa hacia la liquidez
El comportamiento en Bolsa de Sabadell y Popular demuestra que muchos pequeños inversores están ávidos de liquidez. El banco catalán canjeó por acciones 850 millones de euros en preferentes vendidas a clientes y, el día en que comenzaron a cotizar, 13 de enero, el valor cayó el 2% a contracorriente del mercado. Popular, por su parte, amplió capital en un 1% el viernes tras el canje de 45.000 convertibles y el valor cedió el 1,7% al cierre. Todos querían vender.
La negociación se disparó en ambos casos con la entrada de las nuevas acciones, ya que muchos se decantaron por hacer caja y recuperar lo invertido antes de sufrir pérdidas. El precio de canje y el de mercado eran muy similares, lo que quiere decir que aquellos que vendieron han escapado sin merma en su bolsillo. Además, han cobrado en este periodo todos los intereses prometidos por esas participaciones preferentes o los bonos convertibles. En todo caso, hay riesgo de mercado existe una vez que el cliente acepta las acciones.
La banca emitió durante la crisis 13.000 millones de euros en preferentes para mejorar sus ratios de capital a, según cálculos de ADICAE (Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros), unos 700.000 clientes. ?Se les vendieron como si fueran depósitos o como si no tuvieran riesgo de liquidez?, explica Fernando Herrero, secretario general de la asociación. ?Se enteraron de que tenían un producto a perpetuidad. No cumplían el perfil de inversor?.
La prensa económica dio buena cuenta en 2009 de todas las emisiones y de los riesgos que entrañaba su adquisición, con avisos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) incluidos. Las preferentes son un híbrido entre acciones y deuda cuyo cupón se paga solo si la entidad tiene beneficio. La amortización depende de la voluntad del emisor, es decir, son perpetuas, por lo que la liquidez era el principal riesgo de esta inversión.
Los bancos argumentan que con los canjes propuestos ?participaciones preferentes por acciones o convertibles- se le ofrece al cliente un producto más líquido que puede vender de forma inmediata y sin sufrir pérdidas, ya que se cambian a la par. Al contrario, si un inversor decide vender sus preferentes en mercado tendrá dos inconvenientes: primero, encontrar un comprador; segundo, que además sea muy generoso con su oferta.
Los 2.000 millones de euros en participaciones preferentes que La Caixa emitió en 2009 operan con un descuento del 52% respecto al precio de emisión, según Bloomberg. El tipo de este producto está en el 4,5%, similar al de las letras que acaba de emitir la caja catalana. Producto este último de mucho menos riesgo. Los 3.000 millones que vendió Caja Madrid ese año valen un 47% menos y se pagan a menos del 6%.
?Las quitas son relativas. En teoría, el cambio es a la par, aunque en el caso de La Caixa una parte del cambio es con deuda subordinada a 10 años. Si tú vas al mercado a venderla ahora, pierdes el 20%, eso si no quieres tener el activo bloqueado?, explica Herrero. La caja que preside Isidro Fainé reconoce al supervisor en un hecho relevante que el valor de mercado de la deuda subordinada que ofrece a cambio de las preferentes es del 80%.
Esta entidad, a diferencia de Sabadell, BBVA o Santander, quiere que los tenedores de 4.900 millones en preferentes las cambien en un 70% por subordinada con vencimiento a 10 años y en un 30% por convertibles que se canjearán por acciones a partes iguales en junio de 2012 y junio de 2013. Una emisión de 2009 de deuda subordinada de La Caixa cotiza en el secundario a 57 céntimos de euro, es decir, con caída del 43%.
Por tanto, Caixabank (el emisor) quiere cambiar un producto [...]
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