Los microcréditos: un camino de vuelta a la solidaridad

Oct 26, 2005 | Noticias


Los microcréditos: un camino de vuelta a la solidaridad

Francisco Dancausa Ruiz

Actualizada: 26/10/2005

Y es que desde que se instituyo en este mundo la limosna, como medio para desagraviar a los desheredados del hado, no se había hallado una fórmula que ayudara al desarrollo y a la inclusión social de los pobres de tal manera que no sólo tratara de proporcionar el “pan para hoy” –propio de la caridad- sino la dignidad “para mañana” del trabajo.

Imagino, que allá por el año 1974, cuando el catedrático de economía Muhammad Yunus, horrorizado por la hambruna que padecía la población de su tierra natal, Bangladesh, prestó 27 dólares de su bolsillo a una mujer para que potenciara la fabricación de los muebles de bambú que ella misma venía realizando con sus propias manos, no podía imaginar que 2005 iba a ser declarado por la ONU como el año internacional de su invento, esto es, el microcrédito. Y es que desde que se instituyo en este mundo la limosna, como medio para desagraviar a los desheredados del hado, no se había hallado una fórmula que ayudara al desarrollo y a la inclusión social de los pobres de tal manera que no sólo tratara de proporcionar el “pan para hoy” –propio de la caridad- sino la dignidad “para mañana” del trabajo. No obstante, también el destino ha querido y según un reciente estudio de la ONG Intermón Oxfam, que sea, del último lustro, este año el más asesino y catastrófico desde el ámbito de los desastres naturales; los cuales han venido a constatar que aunque los microcréditos y los microseguros son unos de los mejores instrumentos para reducir los daños provocados por estas devastaciones de la naturaleza, el número de muertes y perdidas económicas se podría haber reducido si muchos de los fondos que se utilizan para dotar a estas microfinanzas no se derivaran de las inversiones que han de hacerse en infraestructuras básicas, sistemas sanitarios e inmuebles de calidad.

 

Es obvio que el concepto de microcrédito y ante los hechos dramáticos en los que nos envuelve la realidad, no nos excluye de la obligación moral que revelaba el profeta Isaías de “partir el pan con el hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no volver el rostro ante el hermano”.

fdancausa@wanadoo.es

 

 




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