LOS NIÑOS Y NIÑAS SIN NOMBRE

Sep 30, 2005 | Noticias


LOS NIÑOS Y NIÑAS SIN NOMBRE

Sandra González Watson

Actualizada: 30/09/2005

“... la huella de cada ser humano queda incompleta si le falta el distintivo que da la huella ciudadana. Esta, con igual valor que el de la huella genética, se hace manifiesto como derecho universal que no prescribe y se traduce en un nombre y una nacionalidad. Un nombre y un apellido que nos liga a nuestros padres y ha de ligarnos a nuestros hijos, y, una nacionalidad que nos sumerge en el destino de un pueblo y en el pulso de una nación...” -Armando Euceda –

¿Cuántas niñas y niños nacen al año en el Perú?, ¿Cuántos de estos, tienen acceso a los servicios básicos públicos? Preguntas como estas, no tienen respuesta adecuada en nuestro país; ya que en el Perú no se asume con seriedad el diseño y la puesta en práctica de políticas sociales adecuadas que efectivicen un derecho fundamental de toda sociedad civilizada: el Derecho al Nombre.

 

Cuando el Estado peruano firmó la Convención de los Derechos del Niño y del Adolescente en el año 1990, éste se comprometió a adecuar la legislación existente en materia de infancia a los principios establecidos en ella.

 

En el año 1992, se publicó el nuevo código del niño y del adolescente, en el que se establece cómo uno de los derechos civiles de los niños, niñas y adolescentes, el derecho a la inscripción gratuita en los registros civiles, con la finalidad de contar con una constancia de nacimiento que de fe a la existencia de un futuro ciudadano.

 

A pesar de este mandato según cifras de UNICEF, aproximadamente el 15 % de los niños y niñas del Perú, no están inscritos, lo que significa aproximadamente 110 mil recién nacidos.

Las causas de este desfase, provienen del lado de la oferta del servicio, así como del lado de la demanda.

 

Desde la oferta de servicios sociales brindados por el Estado, empiezan las diversas barreras que impiden seguir una ruta adecuada para el registro de los niños y niñas. El problema se inicia en el momento del parto. Para que el niño o niña pueda ser registrado, se requiere que este sea institucional (acta de nacimiento como requisito). 

 

El Perú rural se caracteriza por tener servicios de salud insuficientes, respecto a las necesidades de la demanda poblacional; al ser insuficientes,  los pobladores que viven en zonas mas alejadas no tienen un acceso fácil a los establecimientos existentes. A esta precariedad, se suma un grave problema de fondo que tiene que ver con un inadecuado tratamiento del servicio de salud, ya que este no se sustenta en la realidad cultural y comunitaria de los ámbitos rurales. Un claro ejemplo de ello, es que los profesionales y técnicos de la salud en esos ámbitos, soslayan las costumbres tradicionales de parto en vez de incorporarlas como parte del tratamiento de la salud para el caso especial de ámbitos dónde el enfoque de la interculturalidad se presenta como vital.

 

Por el lado de la demanda,  las mujeres al sentirse discriminadas,  simplemente optan por dar a luz en sus casas. Estos desencuentros culturales complican aún más este problema. 

 

Algunas cifras de prevalencia de partos institucionales que grafican el problema: en el área urbana el 82% de los nacimientos están considerados como partos institucionales,  contrariamente en el área rural sólo el 24% de los partos son atendidos en los establecimientos de salud. Desde el lado de la demanda el 93% de madres con educación superior acuden a un establecimiento de salud para dar a luz y sólo el 15% de madres sin educación acuden a los mismos (ENDES 2000). Esto nos indica que un factor importantísimo respecto al lugar de ocurrencia del parto depende de la educación de las madres. Entonces, la educación de las mujeres rurales aparece como un factor crucial a ser atendido (no es el único), puesto que ésta posibilita niveles de conciencia en ellas respecto al tema.

 

Contrariamente a los niños y niñas nacidos en un establecimientos de salud, aquellos que nacieron en su casa no reciben el Acta de Nacimiento que expiden los establecimientos de salud, por tanto están impedidos “de hecho” a realizar su inscripción en los registros civiles, es decir, están negados a tener derecho al nombre.

 

El problema continúa en un segundo momento, para aquellos niños que a pesar de haber nacido en un establecimiento de salud y contar con un Acta de Nacimiento no pueden registrarse en los plazos establecidos por ley (30 días a partir del nacimiento), debido a que para inscribirlos los padres deben viajar a las capitales de los distritos ya que sólo en ellas existen registradores civiles. La distancia que separa a la familia de la oficina de registro, implica gastos significativos como el costo del viaje de los padres a la capital del distrito, gasto que incluso puede ser inútil, dado que estas oficinas tienen horarios de atención poco cómodos, el registrador puede estar ausente o en todo caso, las condiciones de funcionamiento de la oficina registral son tan precarias que no se cuenta con papel, máquinas de escribir u otros materiales. La pérdida de tiempo, el viaje, la ausencia del trabajo agrícola o del lugar de residencia, así como el abandono temporal de las responsabilidades familiares, son costos con los que tienen que cargar los padres cuando no es fácil acceder a estas oficinas. Si bien la inscripción aparece como gratuita, cuando esta se presenta en forma tardía tiene un costo promedio de S/. 30.00 nuevos soles, además de traer consigo costos sociales como los ya indicados, que se agravan si se toman en consideración elementos como el lugar de nacimiento.

 

Otro grave problema es que el registro de nacimiento padece de discriminaciones basadas en la diferencia de género, puesto que las mujeres resultan excluidas de efectuar el procedimiento completo del registro de su hijo o hija. En estos casos, las posibilidades de que el registro se realice en forma tardía si el padre esta ausente son mayores. La madre cuyo esposo o pareja se rehúsa reconocer al niño, se ve obligada a negociar con el padre para convencerlo de que este lo reconozca, en caso contrario las alternativas para inscribir al niño o niña son pocas. Una,  es inscribir al niño o niña con los apellidos de la mamá, es decir inscribir al niño o niña como si fuera su propio hermano o hermana.  Otra, es inscribir al niño o niña únicamente con el apellido de la madre en cuyo caso en lugar del apellido paterno obtendrá un guión por ejemplo:

 

Nombre: Juan --------  Quispe

 

Esta situación se encuentra regulada en el Reglamento de Registro de Identidad que recoge un artículo del Código Civil, en el que se dispone que una niña o niño nacido fuera del matrimonio podrá tener el apellido del padre sólo si este se encuentra presente en el momento de su inscripción. Hasta el mes de junio del 2002 existían en el Perú un promedio de 70,000 mil niños y niñas sin apellidos paternos (Manuela Ramos).

 

Tener un nombre, una identidad y una nacionalidad representan el primer derecho de todos los niños y niñas pues significa el primer reconocimiento de su existencia. Un nacimiento completamente registrado y documentado contribuye a garantizar el derecho del niño a tener un origen, una identidad, una nacionalidad y también a salvaguardar sus demás derechos humanos. El registro de nacimiento, es el documento que posibilita el ejercicio pleno de la ciudadanía, la falta de la misma, representa una forma de exclusión social, al ser precisamente los grupos más desprotegidos y vulnerables de la sociedad los que no cuentan con esta documentación, como gran parte de la población de las comunidades indígenas andinas y amazónicas. Los niños y niñas que no son registrados no existen legalmente, se mantienen al margen del mundo oficial y pueden verse privados de cuestiones tan indispensables como el no recibir las primeras vacunas o verse imposibilitados de asistir a la escuela por no contar con una  documentación completa. Del mismo modo, se presentan repercusiones en su vida adulta, como el no poder contraer matrimonio, no poder votar o simplemente salir a estudiar a las ciudades. Todo esto implica una violación a sus derechos elementales como seres humanos pues se ven privados de oportunidades de participar y contribuir al desarrollo del país.

 

Es fundamental que se creen servicios de registro eficaces, respaldados por el estímulo de una demanda bien informada. Esto significa que todos los niveles de la sociedad, incluidas las comunidades locales deben participar en la elaboración, implementación y promoción de políticas y programas a favor del registro de nacimiento, incorporando las particularidades culturales existentes en los ámbitos rurales.

 

Algunas razones por las que no se registra al  recién nacido La lejanía de los lugares de registro, respecto de las comunidades andinas, nativas. Falta de capacitación e infraestructura en las oficinas de registro de las municipalidades. Trámites y disposiciones legales que desmotivan a los padres a iniciar el proceso de inscripción una vez transcurrido el plazo. Discriminación a las madres en el momento del registro, cuando el hijo no es producto de una unión matrimonial. Poca conciencia de los padres de familia sobre los derechos del niño y niña.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 





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