Por su propia naturaleza un líder debe tener un elevado sentido de la autorrealización y del sentido de la utilidad. Sin ellos la motivación necesaria para seguir adelante simplemente no existiría.
La autorrealización implica:
- En primer lugar, una cualidad intrínseca del líder, sin la cual no habría llegado a ser lo que es: la necesidad constante de mejora y superación, combinada con una insatisfacción sana y controlada que le impulsa a buscar continuamente nuevos logros.
- En segundo lugar, una capacidad de autocrítica que le permita cubrir esa necesidad de mejora ya mencionada, aplicando soluciones a los problemas actuales para evitar su reiteración futura.
- Por último, la implicación y motivación de sus colaboradores en dicha empresa, haciéndoles partícipes de cada uno de los nuevos retos que van surgiendo.
Estos factores son decisivos para dirigir una empresa en constante evolución, donde todos sus elementos personales aúnan fuerzas para la consecución constante de nuevos objetivos y una mejora de su quehacer diario, evitando el estancamiento de su actividad. Es característico de los líderes su constante búsqueda de nuevos campos de actuación, bien mediante la transformación constante de su empresa, ampliando el espectro de su actividad, bien mediante la adquisición de nuevas experiencias en empresas de diferentes sectores, en el caso éste último de los líderes directivos de compañías pertenecientes a otros.
Todo ello obtiene la combinación perfecta con el sentido de la utilidad, esto es, la capacidad de aplicar nuestros medios materiales a la obtención de los resultados perseguidos y de optimizar los recursos de que disponemos en esa tarea común. Y esto sin tener en cuenta la gran utilidad que ese espíritu de mejora y esa visión de futuro del líder implica para el conjunto del grupo.
En esa capacidad constante de evolución se enmarca el análisis de las señales que el líder recibe de todas partes y su interpretación para detectar cualquier cambio que pueda producirse a medio o corto plazo y así poder crear la correcciones necesarias para afrontar el futuro.
Uno puede imaginarse el sentido de autorrealización y de utilidad que habrá sentido aquel amigo mío, empresario del sector inmobiliario, que a principios del año 2006 pronosticó que durante el 2007 se produciría un parón en su sector y tomó las decisiones para afrontar la nueva situación. Puedo asegurar que, cuando en Enero de 2006 me advertía, pensé que estaba en lo cierto, pero que exageraba. La sorpresa ha sido ver cómo sus pronósticos se han cumplido y a él no le ha pillado. Su mérito fue combinar el conocimiento de la información con la observación de todo aquello que sucedía a su alrededor.
Ahora es un líder con una empresa saneada y una gran liquidez, que ha ganado prestigio ante sus proveedores (entre los que se encuentran bancos y cajas de ahorro) y que tiene un montón de oportunidades de negocio. Sus colaboradores, que ya tenían un grado elevadísimo de confianza en él, tienen ahora el privilegio de estar muy cerca de alguien que resulta ser un líder con visión, altamente autorrealizado y feliz porque con su visión ha resultado ser de gran utilidad para su grupo.
A día de hoy su reto es no bajar la guardia y continuar buceando en la información y en la observación de los pequeños y grandes detalles que la sociedad le va deparando para que con su visión pueda seguir afrontando el futuro con el mismo éxito.
En definitiva, la capacidad de autorrealización y el sentido de utilidad es consustancial al líder, generador principal de su motivación, aunque estimo que deben ser cualidades deseables para todos, moduladas, claro está, según las circunstancias personales de cada uno, y extrapolables a todos los aspectos de la vida, por lo que implican de mejora personal y fuente de satisfacción y felicidad.
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