Realmente estamos hablando de un tema bastante complicado, no porque sea difícil de solucionar sino más bien porque todo este tipo de conciliaciones, siempre y en todos los casos, suponen un coste directo para la empresa. Además, es muy difícil de evaluar los retornos.
Uno de los retornos es la motivación de tu equipo para por poder disfrutar de las acciones que se han hecho en la organización. Si alguno de ustedes sabe poner la motivación en una escala de valor económico, posiblemente encontraríamos la solución. Pero como eso es muy difícil y para las empresas el único valor que cuenta es la economía y el dinero, en la cuenta de inversión no nos entran 200 gramos de motivación.
En nuestro caso sí hemos hecho acciones de este tipo, por ejemplo, una guardería. Si hablamos de los padres y madres que han tenido hijos, el hecho de venir a trabajar con sus hijos, compartir el viaje, el espacio, etc., sin duda tienen una motivación muy alta. Además, el índice de bajas por incidencias de los hijos es más bajo; por tanto, a pesar de que no lo podemos poner en la cuenta de explotación, los gramos o volumen de motivación son muy importantes.
Otro tema de más difícil valoración, pero no menos importante, es el hecho de poder adaptar ligeramente los horarios para poder tener el tiempo suficiente para dejar a los niños en el colegio, por ejemplo.
Ahora bien, hay empresas que como elementos motivadores consideran que es muy importante poner un gimnasio, un espacio de relax, una pista de paddle, etc., dentro de la empresa; en este caso creo que es más difícil valorar el retorno, aunque para hacerlo se debe tener en cuenta el perfil medio de las personas que trabajan en la organización: gente joven, gente de media edad, mayoría de mujeres o de hombres…
Por tanto, es una decisión de la empresa organizar lo que sea más adecuado, a no ser que “salga por decreto ley y va a ser lo que Dios quiera”.
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