Mantener una alta rotación del personal permitirá una contención de los costes salariales siempre y cuando las nuevas contrataciones se realicen a un nivel salarial inferior al nivel medio existente en la organización.
Dicho ahorro, se verá reducido en gran medida por los mayores costes de formación a los que deberá hacer frente la empresa. La contratación de nuevo personal, siempre conlleva un periodo formativo y de adaptación del nuevo empleado, con el consiguiente costo para la empresa.
A mi entender, la mejor estrategia competitiva es disponer de los mejores profesionales, y dotarles de un entorno que les permita desarrollar en las mejores condiciones posibles todas sus habilidades. Una alta rotación del personal, no favorecerá en ningún modo, el disponer de buenos profesionales dentro de la organización. El ser humano anhela un cierto grado de seguridad, que en el entorno empresarial se traduce en una renumeración adecuada, y en una estabilidad en su puesto de trabajo.
El empresario debería tener la posibilidad de mejorar la remuneración de sus empleados sin que ello conlleve asumir incrementos en las indemnizaciones por despido. El coste del despido, en mi opinión, tiene efectos perversos sobre las políticas retributivas de las pymes.
Hay que pensar muy fríamente las cosas antes de incrementar un salario cuando un es conciente que dicho incremento repercute de forma inmediata y automática en un encarecimiento de un futuro despedido.
Si queremos un empleo estable y de calidad, con un nivel salarial acorde con lo que cabría esperar en un país desarrollado como España, creo que sería necesario desvincular el coste del despido del nivel salarial. La indemnización debería quedar fijada por unas tablas en función de la categoría profesional y de los años trabajados en la empresa, pero nunca en función del salario.
Lo anterior, permitiría aplicar unas políticas retributivas mucho más justas y acorde con la valía del empleado. Que los salarios no se fijasen en función de la situación del mercado, con incrementos en momentos de expansión económica, y con estancamiento en épocas de crisis.
Para evitar la deslocalización de nuestras pymes no debemos resignarnos ni a una alta rotación del personal, ni a salarios bajos. Pero que duda cabe que hay que buscar medidas de flexibilización del mercado laboral que nos permitan ser más competitivos.
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