En mi opinión sí: es posible la amistad en la empresa, antes, durante y después de la vinculación profesional con el amigo/a.
También es bien cierto que es importante establecer límites y reglas de interacción con los amigos para evitar situaciones equívocas, malentendidos y confusiones, que a menudo llevan a perder la amistad. Estas medidas de precaución se deben pronunciar en casos en que la relación de amistad se de en relaciones jerárquicas de superior-dependiente.
Los límites y reglas no deben sólo establecerse para regular la relación de amistad dentro de la empresa, sino para garantizar la total igualdad de trato hacia el resto de trabajadores.
A pesar de que con lo anterior pueda parecer que lo de la amistad en el trabajo puede generar más malos rollos que ventajas. Pienso que las relaciones de amistad bien llevadas en el ámbito del trabajo, pueden ser muy enriquecedoras y a menudo nos aportan un plus difícilmente conseguible, especialmente en fases críticas de la empresa como son su inicio o períodos de cambio.
En cualquier caso, cuando tengamos delante nuestro el dilema de si incorporar o no a un amigo al trabajo y la decisión dependa de nosotros, o nuestra opinión pueda ser un punto de decisión importante (caso de la amistad existente antes de la relación profesional), debemos como mínimo:
A) que tenga como mínimo las mismas calidades profesionales que el resto de candidatos. La amistad no puede ser en ningún caso un “comodín” que supla carencias profesionales.
B) Intentar pactar de antemano, antes de finalizar la contratación la fórmula que debería ocurrir una posible desvinculación futura.
La amistad sobrevenida, esto es, la amistad “hecha” en el lugar de trabajo, suele ser “normal” y sana, puesto que es fruto de un proceso “natural” de socialización. Este tipo de amistad, complicidad es francamente buena, mientras las relaciones se basen en la franqueza, sinceridad y autenticidad. A veces, una simple boda puede poner de manifiesto cuan ligeros y poco auténticos pueden ser estos lazos de amistad sobrevenidos, o todo lo contrario…
Como apunte final, señalar la amistad a posteriori como una gran oportunidad para el descubrimiento personal. No son pocas las veces que sólo después de haber iniciado caminos profesionales distintos, descubres en tu excompañero/a de trabajo un sinfín de puntos en común, aficiones. Este tipo de amistades de ayuda además a descubrir más acerca de ti mismo de lo que habrías podido imaginar.
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