Las empresas necesitan personal cualificado de acuerdo con el puesto a cubrir. Lógicamente se valora el compromiso y la formación, pero lo que más se valora en la empresa, es la ILUSION Y LA BUENA VOLUNTAD para trabajar y aprender.
Una empresa puede perdonar un error por grande que sea, siempre que no sea hecho con mala fe. Lo que no puede perdonar, son errores por culpa de la desidia o despreocupación.
A mí, particularmente, no me importa el personal justo de formación y conocimientos, pero con buena voluntad y ganas de aprender y mejorar. La fe (y en este caso la voluntad) mueven montañas.
Lo que no sirve para nada es la indolencia (por mucha formación que haya) y la falta de compromiso (por muchas cualidades que se posean).
El personal debe entender, que con su esfuerzo, él y la empresa mejorarán. Y si la empresa va bien, él también irá bien. No hay ningún empresario que a una persona válida, comprometida y esforzada, no la valore adecuadamente.
Sobretodo en empresas familiares (pequeñas y medianas), esta buena sintonía (buen rollo, en el argot moderno) entre personal y dirección, es fundamental para la buena marcha de la misma.
Un detalle que demuestra lo a gusto que está el trabajador en la empresa, es cuando al referirse a la misma dice: “allí hacemos ...”. Si dice: “allí hacen ...”, mala cosa, pues denota una falta de integración total con respecto a la empresa y una falta de sintonía que el empresario debe de solucionar.
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