IMPLICACIÓN: Esta palabra es el objetivo que toda empresa busca en sus trabajadores, y la palabra conlleva:
- PROYECTO: Primero ha de existir un proyecto que el trabajador pueda comprar, si no existe, o el trabajador simplemente no lo conoce, o no lo entiende, o no le motiva… será difícil conseguir su implicación, pero seguimos, ya que un proyecto a su vez tiene que crear:
- ILUSIÓN: Los trabajadores tienen que vivir el proyecto como suyo, la ilusión de hacer nacer o crecer cosas, producción, clientes, ventas… ayuda a construir el proyecto.
- PERMITIR EL ERROR: Tenemos que permitir que el trabajador se equivoque y aprenda de sus errores, de esta forma se vinculará sin darse cuenta. Es mejor que se cometa un error y se avance, que no se cometa y quedemos estancados por falta de movimiento.
- RECOMPENSA: Cuándo tenemos el trabajador + el proyecto y sabemos crear ilusión permitiendo que se equivoque y los resultados empiezan a aparecer o a crecer, hay que recompensar el trabajo. En forma de formación y de contraprestación económica. Al trabajador no le podemos crear el problema de pensar que no está bien recompensado, primero porqué si está dedicando su tiempo a solucionar este problema, no lo dedicará para aumentar la rentabilidad de la empresa y segundo porqué tiene que estar contento con la relación trabajo/ retribución. Al igual que la empresa, evidentemente.
- BUEN CLIMA DE TRABAJO: Además de las premisas mencionadas, el ambiente laboral tiene que ser agradable. Las personas tienen que venir al trabajo a trabajar, pero no con pereza, o desgana o desmotivados, y aún que se tenga que venir motivado de casa, porqué en principio has comprado un proyecto que te ilusiona, dónde te permiten equivocarte y te recompensan por ello, las horas que destinas a realizar esta tarea, tienen que pasar de forma agradable, con respeto y colaboración por parte de compañeros y jefes.
Las empresas debemos pedir resultados a corto y medio plazo, pero también tenemos que saber invertir y sembrar a largo plazo, y los trabajadores a los que pedimos implicación, tienen que creer en lo que se implican.
Si aún así, no conseguimos implicar al trabajador, nos hemos equivocado de persona.
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