¡Qué cosas! La gente de empresa solemos poner siempre mucho énfasis en los conflictos que nos generan determinadas situaciones externas en el trato con proveedores, clientes, administraciones públicas, sociedad... llenándonos la boca de conceptos como que hemos de ser proactivos frente a nuestros clientes, o que tenemos una responsabilidad de contribución a la mejora de nuestra sociedad...
Pero... ¿qué pasa con el factor humano de nuestras organizaciones? ¿qué pasa con esa maquinaria tan precisa y capacitada que son nuestras personas? Este factor, el humano, es el factor más determinante a la hora de emprender y potenciar los proyectos empresariales.
Y este factor humano, es humano. Y la sensibilidad humana propicia la aparición de conflictos. Como decía Peter Drucker, el gran maestro del “management” empresarial moderno, el 90 por ciento de los conflictos con los que se enfrenta la empresa son conflictos de personas (y esto tanto valía para empresas de biotecnología, financieras, de servicios del ocio o de lo que sea).
Y una vez definida que la parcela de la empresa en la que se generan más conflictos es la esfera de las personas. ¿Qué es lo que enciende la mecha del conflicto?:
La INJUSTICIA. Injusticia entendida como la falta de correspondencia entre lo que se da, lo que dan los otros, lo que se recibe y lo que reciben los otros. Y esta injusticia provocada por:
- La diferente “velocidad” entre miembros de la misma organización (por mucha capacidad que se tenga, ir constantemente a un 120 % cuando el resto va a un 65% nos llevará, irremisiblemete, al conflicto).
- La diferentes condiciones para situaciones idénticas (en este campo citaríamos horarios especiales no justificados, retribuciones inadecuadas en relación al desempeño realizado, etc.).
La ACTITUD NEGATIVA. Provoca no solo la aparición de conflictos, sino que no permite la “capitalización” o aprovechamiento positivo de la solución de los conflictos. Ya que, ¿qué mejor regalo que un conflicto o una queja bien solucionados?¿Qué mejor ayuda a nuestra mejora que el punto de vista crítico de un tercero, que nos observa con imparcialidad, sin prejuicios ni condicionantes?. Una actitud positiva en nuestra gente nos va a hacer, sin ningún género de dudas, mejores profesionalmente, personalmente, más proactivos, así como más “atractivos” frente a nuestros clientes. Una actitud negativa es una rémora que debe ser expulsada de nuestra organización. La falta de optimismo, de emoción y ganas, genera tristeza, organizaciones grises y un corto futuro.
La INDEFINICIÓN DE FUNCIONES Y RESPONSABILIDADES. ¡Qué cantidad de conflictos se evitarían si tuviéramos bien definidas las funciones y responsabilidades de cada uno de los miembros de nuestra organización! El desconocimiento o la no aceptación de los niveles de responsabilidad jerárquicos puede llegar a generar situaciones de alta tensión.
Y ALGUNA “COSILLA” FÍSICA. ¿Qué temperatura es la adecuada para todo el edificio? Y la música. ¿qué canal de música es el mejor? (hago notar que de los años que llevo desarrollando mi carrera profesional puedo concluir que cada persona tiene una temperatura de “confort” propia y un canal de música preferido, que normalmente difiere de las temperaturas y canales preferidos por los demás compañeros de trabajo...).
Y ante todo este panorama. ¿CÚAL ES LA SOLUCIÓN? . La SOLUCIÓN estriba en que nuestro factor humano, nuestra personas, tengan ACTITUD POSITIVA con TALENTO. Y pongo primero la actitud positiva frente al talento ya que ¿de que nos sirve un individuo con talento si mantiene una actitud negativa frente a las cosas? Y ¿cómo hacerlo? BUSCANDO, PENSANDO y ATRAYENDO a personas con ACTITUD POSITIVA y cierto TALENTO (ya que si no lo tienen todo ya lo adquirirán, por algo son personas optimistas y con futuro). ¡Demos COLOR, en mayúsculas, a nuestras organizaciones!
Comentarios de usuarios