Mundo 2011

Dic 22, 2011 | Publico


Mundo 2011

El año que ahora termina ha vuelto a demostrar que nada está escrito. La máxima con la que Lawrence de Arabia alentaba la revuelta árabe en la I Guerra Mundial resucitó de la forma más inesperada hace 12 meses en Túnez. Y todo por un joven vendedor ambulante harto de corrupción, de injusticia y de falta de futuro. Lo que llevó a Mohamed Bouazizi

a quemarse a lo bonzo eran los síntomas de una enfermedad muy extendida en el mundo árabe y con la que se sentían identificados millones de jóvenes desde Marruecos al Golfo Pérsico.

La revuelta relámpago de Túnez y la huida de Ben Alí dio un motivo para soñar a los activistas que llevaban esperando su momento en El Cairo, Saná, Hama, Bengasi y Manama.

Y fueron cayendo los tiranos. Todos se resistieron y algunos todavía aguantan tambaleantes. Las humillaciones merecidas, como la de Mubarak enjaulado, y las salvajadas injustificables, como el asesinato y exposición como trofeo de Gadafi, no estaban escritas en ninguna predicción para 2011.

La ejecución de Osama Bin Laden no le salió gratis a la Casa Blanca

Las potencias occidentales, que durante décadas prefirieron apoyar a los dictadores antes que a los activistas que los combatían, ven ahora limitada su influencia regional en un escenario donde los islamistas han sido los más beneficiados.

Obama llega a la parte final de su primer mandato con la pieza de caza más codiciada por EEUU desde el 11-S de hace diez años. La ejecución de Osama Bin Laden fue celebrada por todo lo alto en Wa-

shington y Nueva York, pero la misión no le salió gratis a la Casa Blanca: a las críticas sobre su legitimidad se unió una grave crisis con Pakistán, que no fue avisado sobre la operación que se perpetró en su territorio. A fin de año, EEUU completó su retirada de Irak sin ninguna ceremonia triunfal; lo cierto es que no había nada que festejar.

Mucho antes, Japón padeció su peor catástrofe desde la II Guerra Mundial. Más de 19.000 personas murieron tras un terremoto y su consecuente tsunami que completaron un escenario apocalíptico con la pesadilla nuclear que se vivió en los reactores de Fukushima.

La inmolación de Bouazizi fue la espoleta que hizo estallar a los árabes [...]


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