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Mundos digitales '06
Mundos digitales '06
Martin Pawley
Actualizada: 10/07/2006
Acabaron las jornadas que bajo el nombre de Mundos Digitales acercaron por quinta vez hasta Coruña a muchos grandes profesionales de la animación, los efectos especiales y los videojuegos.
Por el fantástico edificio de la Fundación Caixa Galicia pasó gente como Sergi Sagas, que viene de trabajar en ese Superman Returns de inminente estreno, o Dayne Cowan, que explicó la creación de la ciudad de Gotham tomando Chicago cómo inspiración en el film Batman begins. Para la clausura reservaron uno de los platos fuertes: la exhibición de todos los cortometrajes finalistas del III Festival de Animación Internacional y la consiguiente entrega de premios.
En la categoría de cortometrajes españoles, cinco candidatos. El más estimulante, Changes, de Daniel Martínez Lara, una idea muy sencilla y simpática resuelta con máxima eficacia. La leyenda del espantapájaros, de Marco Besas, estuvo nominado a los Goya de este 2006; la historia del espantapájaros que quiere hacerse amigo de los cuervos acaba siendo tan horrorosamente cursi como cabía temer a priori. No me hizo ninguna gracia Honorata, una pulga que salió rana, de Fran J. Sánchez Calvo, pero en cualquier caso lo prefiero al espantoso Servicio a domicilio de Elio Quiroga, con seguridad el más caro y aparatoso de los participantes pero también el más histérico y absurdo. El ganador fue Caballos de tiza, de Daniel Cánovas Juárez, que peca de ser al mismo tiempo ambiguo e ingenuo pero que no admite demasiadas quejas.Fue muy superior el nivel de los seleccionados en el concurso internacional, que admitió también, por razones para mí incomprensibles, el ya citado bodrio de Elio Quiroga. Genial, absolutamente genial, la ganadora de un premio BAFTA Sztuka spadania (Fallen art), del polaco Tomek Baginski, que hace uso de lo grotesco y lo macabro para construir una metáfora contra la irracionalidad de la guerra y la violencia al ritmo de la balcánica Fanfare Ciocarlia. SuperMoine, de los Supamonks, obtuvo, como era previsible, el premio del público, pero no pasa de ser una bobada llena de referencias al cine de acción más reciente, de Matrix a Hero, destinada a circular masivamente por los correos electrónicos. Supinfocom era el origen de dos candidatas: Ego, de Louise Blaise, Thomas Lagache y Bastien Roger, el sofisticado enfrentamiento de un hombre consigo mismo, y la experimental 90º, de Jules Janaud, Raphaël Martínez-Bachel y François Roisin, fascinante tanto por sus imágenes como por sus sugestivas estructuras sonoras y que recibió un bien merecido premio especial del jurado. El premio gordo fue a parar al que técnicamente era, sin duda, el mejor de todos: el encuentro increíblemente sensorial de dos caracoles mecánicos en 458nm, de Jan Bitzer, Ilija Brunck y Tom Weber, una verdadera joya que destaca por el extraordinario trabajo de iluminación.
El último de los galardones de la tarde fue el de honor, que este año recibió el catalán Carlos Grangel, director junto a su hermano Jordi de Grangel Studio y diseñador de personajes para diferentes films de animación de la Dreamworks, como The Prince of Egypt, Spirit o Shark Tale. Carlos Grangel es también el coautor con Tim Burton de los personajes de Corpse Bride, que es objeto de una magnífica exposición de la que son comisarios Luis Hernández y Manuel Meijide y que podrán ver en A Coruña hasta finales de agosto. Su inauguración, el pasado 30 de junio, tuvo el aliciente de contar con la presencia no sólo de los hermanos Grangel, sino también de Carles Burgés, autor de las tipografías creadas especificamente para la película; de los fabricantes de marionetas Ian Mackinnon y Peter Saunders, y del codirector Mike Johnson; y lo mejor es que todos ellos estuvieron encantadores y muy accesibles, dejándonos a los asistentes incluso sostener algunas de las piezas que habían traído, incluidos los complejos esqueletos articulados de las marionetas. Con varios equipos trabajando simultáneamente a la espeluznante velocidad de seis segundos de filmación por semana, Corpse Bride es una obra maestra de la stop-motion hecha con cariño artesano y también, claro, con cuarenta millones de dólares de presupuesto, una cifra en cualquier caso muy inferior a la de las grandes producciones de animación por ordenador, que andan cerca del millón de dólares por cada minuto de duración de la película. En un proyecto CG, The tale of Despereaux, está ahora metido el propio Mike Johnson, que me confesaba que para él ese tipo de animación "no era lo mismo", reconociendo una pasión por la stop-motion que le viene desde los tiempos de Nightmare before Christmas y James and the giant peach. Toda vez que Corpse Bride ocupó tres años y medio de su vida, sin contar luego la promoción y las conferencias y charlas sobre el rodaje, es evidente que tiene que gustarle mucho hacer eso. La riqueza y la belleza de las texturas y la corporeidad de los personajes y decorados de Corpse Bride compensan sobradamente su magnífico esfuerzo.
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