Música y Aprendizaje Acelerado

Mar 3, 2006 | Noticias


Música y Aprendizaje Acelerado

Jaime Borbolla

Actualizada: 03/03/2006

Sabemos por propia experiencia que la música tiene un intenso efecto en nuestras emociones y sentimientos, porque de una u otra forma lo hemos experimentado, pero ¿que repercusión puede tener en otras áreas?

Asistía como de costumbre a la clase de Chi Kung, una disciplina que combina arte marcial con ejercicios de manejo de energía, técnicas de curación a nivel de campo electro magnético, también conocido como aura y una serie de prácticas físicas y mentales enfocadas a estimular centros nervo-fluidicos del organismo.

Después del calentamiento, el Maestro nos indicó que adoptáramos la posición conocida como de jinete, que consiste en abrir el compás de pies y piernas, separadas a la distancia de los hombros, rodillas ligeramente flexionadas y brazos colgados a los costados. En esta postura se capta energía a través de puntos específicos del cuerpo, entrando a un estado profundo de paz y tranquilidad que permite establecer una comunicación con nuestro interior, sensibilizando los sentidos, de una manera que se percibe hasta la menor sensación a todos niveles.

El objetivo en esta ocasión era expresar de manera espontánea, lo que sintiéramos durante el tiempo que permaneciéramos en la postura. Movernos con libertad, reír, llorar, gritar, bailar, tirarnos al suelo, en fin, lo que cada quien  quisiera.

En cierto momento, el maestro puso música tranquila que nos fue sintonizando con su cadencia suave, luego cambió de ritmo a uno más movido que me hizo vibrar con una intensidad que no podía controlar. Así durante la sesión fue alternando las frecuencias y cada una producía un efecto diferente según las características de las mismas.

Aunque en teoría sabía que la música influye en la psique, las  emociones y es capaz de  modificar funciones mentales, hasta ese momento pude comprobar en carne propia su impacto directo.

Mis compañeros se expresaron con diferentes manifestaciones. Unos lloraron, otros rieron otros más gritaron, en fin, cada quién captó la influencia de la música según sus propias vivencias. Independientemente de la forma en que influyo en cada uno, el ejercicio fue una catarsis para todos, que dejo aflorar sentimientos y actitudes reprimidas.

Al terminar la sesión, el maestro preguntó cuanto tiempo había durado el ejercicio. El consenso fue de entre 15 a 20 minutos.

¿A qué hora empezamos? volvió a preguntar. A las 10:15 contestamos. ¿Qué hora es? insistió.

Volteamos a ver el reloj de pared y nos dimos cuenta que habían pasado mas de dos horas, no podíamos creer.

También en esa ocasión pude experimentar la relatividad del tiempo. El tiempo no es otra cosa que una grabación mental que manejamos según las circunstancias.

No debería sorprendernos que la música tenga efecto físico en el organismo, de hecho ha acompañado al ser humano durante su existencia. Se han encontrado instrumentos musicales prehistóricos, desde luego muy sencillos y rústicos, básicamente de percusión y elementales de viento como silbatos y flautas. Aun existen ritos primitivos africanos, americanos y australianos que su base es la danza a ritmo de tambores en sus diversas variedades, incluso utilizando pedazos de tronco huecos, sonajas e instrumentos de viento.

El ritmo es parte de la esencia humana.

La música es una extraordinaria herramienta para desarrollar facultades psíquicas insospechadas, abrir canales de percepción adormecidos que han quedado prácticamente inactivos por falta de estímulo adecuado, como el caso de la capacidad de aprendizaje, tan natural y desarrollada en la primera etapa de la infancia, pero con el tiempo y malos hábitos educativos y formativos hemos venido disminuyendo.

Desde los primeros meses hasta aproximadamente 7 - 8 años, el niño tiene una asombrosa capacidad para aprender cualquier idioma, es cuando graba con mayor intensidad vivencias, imágenes y recuerdos que perduran toda su vida, aun a edad avanzada.

El pionero en el campo del aprendizaje acelerado fue el psicólogo búlgaro Georgi Lozanov, quién hizo las primeras prácticas en la Academia de Ciencias de Bulgaria y los Institutos Médicos de Sofía, experimentando con música barroca lenta. Sus descubrimientos mostraron que inducía a sus alumnos a un estado relajado, sintonizándolos en una frecuencia que los mantenía en estado receptivo y alerta.

En principio experimentó con ritmos de 64 tiempos por minuto, esta métrica se ajustaba con la frecuencia cardiaca en estado de relajación profunda. Los resultados fueron excelentes, las personas aprendían en menos de la tercera parte del tiempo que normalmente lo hacían. La memoria mejoraba notablemente, a tal grado que el rendimiento en la retención era superior al 90%.

Hasta hace unos pocos años, la base de la práctica consistía en recitar muy lentamente las palabras al ritmo de la melodía, con repeticiones frecuentes, ajustándose a los compases establecidos, se editaba una pista para poder encajar las frases que se pretendía fijar en la mente en los espacios predeterminados, en realidad la sesión tenía que ser conducida por expertos.

Sheila Ostrander y Lynn Schroeder, investigadores en el campo de la mente, continuaron aplicando este trabajo con éxito en su país de origen Checoslovaquia y posteriormente se aplicó en Estados Unidos, también con excelentes resultados.

Aunque la base del método empleado era el sistema de Lozanov, hicieron valiosas aportaciones, incorporaron otros ritmos con la misma estructura de la música barroca como algunos estilos de jazz.

Descubrimientos más recientes han demostrado que el hecho de escuchar el tipo de música adecuada produce similares  resultados, es cuestión de seleccionar la que se adapte al propósito definido.

La que reúne las condiciones idóneas es la música barroca, por sus compases, armonización y cadencia. Destaca especialmente la obra de Mozart quién tuvo la genialidad de combinar las notas en armonías que producen efectos específicos para estimular el cerebro, sintonizándolo en frecuencias determinadas según el propósito, ya sea en vibración baja para aprendizaje pasivo y concentración o en altas para estimular creatividad y aprendizaje activo.

Otros autores recomendables son:

Pachelbel

Händel

Bach

Vivaldi

Telemann

Haydn

Quantz

Correlli

Albinoni

Si el objetivo es sintonizarse en una frecuencia receptiva, ya sea para aprender o analizar una situación, se sugiere sentarse cómodamente en un sillón, silla o frente al escritorio. Respirar varias veces profundamente hasta sentirse tranquilo y relajado, mientras se escucha alguna melodía de los autores citados. Con los ojos cerrados nos dejamos llevar por la música hasta sintonizarnos con su ritmo. Una vez armonizados con los compases, nos disponemos a iniciar la actividad planeada.

Para este efecto funciona muy bien Canon en re mayor de Pachelbel, por su cadencia suave y compases sincrónicos.

Se puede experimentar con diferentes  ritmos hasta encontrar el que mejor nos armonice.

El objetivo que se persigue al sintonizar el cerebro en ciertas ondas vibratorias, es sincronizar ambos hemisferios y de esta manera desarrollar a plenitud el potencial intelectual.

El descubrimiento de los efectos de la música en la psique o mejor dicho las frecuencias sonoras, abrió un enorme campo a la investigación, que ha incorporado instrumentos especialmente diseñados para inducir vibraciones especiales para modificar patrones en el esquema mental.

Uno de los hallazgos importantes fue que ciertas ondas electrónicas sonoras causan una respuesta de igual frecuencia en las ondas cerebrales. El cerebro responde a una señal audible reproduciéndola y sincronizándose a ella. Este efecto se conoce como Frecuency Following Response.                  

 A partir de estos resultados en las investigaciones, se han creado música y sonidos enfocados a estimular y provocar estados alterados de conciencia, con la intención de corregir hábitos nocivos de conducta, pensamiento y actitud, además de estimular e incrementar creatividad, capacidad de aprendizaje y coeficiente intelectual.

En la actualidad se consiguen en tiendas especializadas aparatos diseñados específicamente para inducir estas funciones por medio de frecuencias electrónicas auditivas y visuales. Algunos tan sofisticados que permiten ver los cambios provocados en el monitor de una computadora, pudiendo de esta forma modificarlos a voluntad.

Con la creación de sintetizadores electrónicos surgió un estilo musical cuya función es inducir reacciones específicas en la  conciencia, como el caso de la producción de Fresh Air, Vangelis, Kitaro, Tomita y otros autores New Age.

El efecto de la música New Age, es estimular canales sutiles de percepción, que activan facultades latentes como intuición, creatividad y percepción de energías más sutiles.

El propósito de este artículo es dar un panorama general de los efectos y beneficios que pueden obtenerse con la música y frecuencias electrónicas sonoras y visuales, para estimular la mente y provocar cambios positivos de conducta, pensamiento y actitud, pero no es posible tratar el tema con mayor amplitud en este espacio. Quién tenga interés en profundizar en esta área, puede solicitarnos información y con gusto les proporcionaremos datos y contactos orientados a sus inquietudes, hasta donde nos sea posible.

Hasta la próxima, les deseo éxito en lo que emprendan.

Saludos

Jaime Borbolla





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