La ampliación del Canal de Panamá hará aumentar el PIB del país, aunque la población no percibe sus beneficios
Rolando De la Guardia, historiador y politólogo especialista en historia de América Latina, ve entre los principales beneficios de la ampliación del Canal “el incremento del PIB durante los 15 años siguientes a la ampliación”. Además, opina de la Guardia, va a suponer la creación de “mucho más empleo”.
El plan consiste en la construcción de dos nuevas esclusas más anchas y largas para permitir el paso de buques de grandes dimensiones. Según las previsiones, la ampliación costará 5.250 millones de dólares (unos 4.162 millones de euros), casi un tercio del PIB del país, lo que la convierte en la reforma estructural más grande del Canal desde su apertura por parte del Gobierno de EEUU en 1914. Los primeros trabajos para la expansión de la vía comenzarán en el año 2007, la cual estará lista para operar entre 2014 y 2015.
Por otro lado, “a pesar de los préstamos que se deben solicitar para la ampliación, éstos se podrán pagar con una progresiva subida de los peajes a los barcos que usan el Canal”, considera De la Guardia. Esta medida, sin embargo, está sujeta al Tratado de Neutralidad, que establece que la subida del precio del peaje debe contar con la aprobación de EEUU, aunque “todo apunta a que aprobarán este extremo”, según De la Guardia.
Alta abstención
Martín Torrijos, presidente de Panamá, se ha mostrado altamente satisfecho por la aprobación de la propuesta y sobre la jornada electoral de ayer ha dicho que ha sido "realmente extraordinaria, un gran ejemplo de civismo del pueblo panameño".
Una jornada que en cambio ha pasado desapercibida para el 56% de la población que, según el Tribunal Electoral panameño, se abstuvieron de manifestar su opinión. Para de la Guardia existen dos explicaciones posibles a esta alta abstención. Por un lado, “porque los que optaban por el sí creyeron que no era necesario votar ya que ganaría de todas formas” (el voto afirmativo), y por el otro, “porque existe un desencanto con los políticos actuales”.
De todas formas, el historiador y politólogo considera que “el panameño no percibe los beneficios que aporta el Canal porque siente que sus necesidades más inmediatas no están resueltas”, como pueden ser la salud y la educación, y que existen otras medidas “más urgentes”, como acabar con la corrupción. Por tanto, “a pesar que el Canal es una fuente de ingresos económicos, la gente no recibe mejores salarios ni mejores servicios sociales, por lo que no sienten que esos ingresos les lleguen de una manera correcta”. Aún así, “todos saldrán beneficiados”, explica De la Guardia.
El Canal de Panamá ya ha sido objeto de consulta popular en otras ocasiones. Entre las más destacadas está la de 1977, cuando los panameños aprobaron los Tratados Torrijos-Carter, firmados en Washington DC el 7 de septiembre de 1977 entre Omar Torrijos, entonces presidente de Panamá y padre del actual jefe de gobierno, y Jimmy Carter. Según este acuerdo, se transfería progresivamente la soberanía del Canal desde el país norteamericano a Panamá. Con el triunfo del voto afirmativo en el referéndum de 1977 se estableció el fin de de la presencia militar estadounidense y el traspaso del Canal el 31 de diciembre de 1999.