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Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
Actualmente en el mercado existe un nivel importante de dinero para invertir, derivado básicamente del alza de la bolsa y del sector inmobiliario, según explica Daniel Sánchez, socio de Nauta Capital. Según un estudio de la European Venture Capital Association, el volumen de inversión en forma de capital riesgo se multiplicó por 2,5 en 2005 respecto a 2004. Ahora bien, “el dinero es por naturaleza cobarde y sólo va a proyectos con un ratio de rentabilidad adecuado”, comenta Sánchez.
La opción que puede barajar el emprendedor para darle un primer impulso a su negocio es recurrir a los business angels o a las denominadas incubadoras de negocio. Los primeros se caracterizan por su participación en el proyecto a través tanto de la inversión de una parte de su patrimonio como del apoyo y supervisión de la gestión. Las segundas son centros de ayuda para la creación de la empresa y se encargan de evaluar la viabilidad técnica, financiera y de mercado del proyecto empresarial, o como sintetiza Rodolfo Carpintier, que junto con Digital Assets Deployment (DAD) es responsable de una de estas incubadoras, “pretendemos ayudar al emprendedor a ser emprendedor”. Todo ello sin descuidar la fórmula de las tres F: “Fools, Friends and Family”, quienes en muchas ocasiones serán los únicos que en primera instancia puedan ayudar al empresario a poner en marcha su negocio. Finalmente, cuando el emprendedor ya ha probado que su idea es viable, entran en juego los fondos de capital riesgo.
Active Capital Partners (ACP) es uno de estos fondos que opera en España. Uno de sus socios, Christopher Pommerening, insiste en que su compañía invierte entre 0,5 y 3 millones de euros en proyectos “innovadores y que pueden vender” y que cuentan con el apoyo de un business angel o de alguna subvención, sin que tenga relevancia el sector en el que esté inmerso el negocio. Por el contrario, Nauta Capital cuenta en estos momentos con 50 millones de euros para invertir, pero en este caso tiene clara su apuesta por el sector wireless, aunque los habitual es que se trate de cantidades que oscilan entre 1 y 5 millones de euros.
“A menudo, los emprendedores españoles deben ir a buscar el capital fuera de nuestro país”
La compañía Debaeque, que desde el año 2001 está especializada en proyectos tecnológicos, invierte una media de un millón y medio de euros. “El 85% de nuestra inversión se destina a tecnología, media y telecomunicaciones, y eventualmente invertimos un 15% en ciencias de la salud”, explica Patrick Raibaut, socio del fondo, a la vez que reconoce que “hasta que no se haya demostrado la viabilidad comercial preferimos que entre otro inversor que asuma el fracaso del producto”. Por su parte, la incubadora de negocios de Rodolfo Carpintier destina cantidades más modestas a “apadrinar” proyectos, en concreto entre 50.000 y 150.000 euros dirigidos al sector Internet.
Visión internacional
Al comparar el mercado de inversores en España con otros países, lo más destacable es la diferencia en el número de inversores y el importe de sus inversiones. En nuestro país, las cantidades que se suelen invertir oscilan entre 1 y 3 millones de euros. “Sólo existen en España entre ocho y diez fondos de capital riesgo distribuidos en Madrid, Barcelona y el Norte del país, que invierten más de 3 millones de euros en un proyecto”, comenta el socio de ACP. Para proyectos que necesiten más de 5 millones de euros, es necesario buscar directamente un grupo para realizar “coinversiones”, es decir, conseguir toda la financiación de distintas fuentes.
Una situación bien distinta a la española es la que se vive en el mercado anglosajón. “En ciudades como Londres, Chicago, Boston o Nueva York, en una manzana se pueden encontrar hasta 12 fondos dispuestos a invertir un capital de entre 400 y 800 millones de dólares”, comenta Sánchez.
Esta situación incita a los emprendedores españoles a ir a buscar el capital fuera de nuestro país. A pesar de que a priori parezca un inconveniente, los fondos de capital españoles valoran muy positivamente la incursión en el mercado extranjero. “El hecho de que una persona esté gestionando la búsqueda de capital inversor en otro país es una muy buena señal para nosotros. Alguien capaz de salir a Londres, presentar su proyecto y convencer a un empresario extranjero, tiene grandes posibilidades con los inversores españoles”, añade el socio de Nauta Capital.
El factor humano
“El emprendedor debe demostrar compromiso, ambición y sentido común”
El capital humano se erige como un elemento esencial cuando se trata de crear la empresa y conseguir financiación. “Lo primero en el plan de negocios es el equipo”, comenta Pommerening. “Un proyecto no se basa en una persona, por detrás tiene que haber un equipo humano con perfiles diferentes que abarquen los distintos campos de una empresa. Una buena idea sin equipo vale menos que un buen equipo con una idea regular”, añade.
Raibaut coincide en este extremo, ya que su experiencia le aconseja que el éxito del proyecto “depende de las personas, en definitiva, del factor humano”. Sólo si detrás de la empresa hay un buen equipo, el socio de Debaeque se empieza a plantear la posibilidad de “compartir un mismo objetivo y estrategia”.
Valores de emprendedor
Una buena idea no es suficiente para atraer la atención del capital. El emprendedor debe demostrar además una serie de valores: