El descenso salarial no se explica por la inmigración, sino por el modelo de crecimiento español
Según el análisis de la profesora de la escuela de negocios Ana Laborda, este modelo se basa en un crecimiento acusado en sectores de baja productividad, con salarios inferiores a la media, que además crea empleo de baja cualificación. Para Laborda, es precisamente la creación de empleo no cualificado lo que ha provocado el descenso de los salarios en el agregado de la renta nacional, hasta el punto de que los sueldos cuentan con un 2,5% menos de peso específico entre 2000 y 2005, pasando de representar el 50% de la renta nacional, al 47,6%.
No hay que olvidar, recuerda el informe, que si los salarios pierden peso porcentual dentro de la renta nacional, “es porque otra partida gana peso: los beneficios empresariales”.
La reducción de la representación de los salarios en la renta nacional tiene otra causa “poco analizada”, según el informe. Se trata de la segmentación del mercado laboral referida a la precariedad de los modelos de contratación que se inicia a mediados de los años 80 antes de la llegada masiva de población inmigrante. Así, el mercado español “se caracteriza por unas elevadas tasas de temporalidad”, situándose en un 33,8% de la población ocupada a finales de 2006. Además, este tipo de contratos afecta principalmente a mujeres, jóvenes e inmigrantes. “Recién llegados a España, y recién incorporados al mercado laboral, la probabilidad de que se les ofrezca un contrato temporal es más elevada”, asegura el informe. Este tipo de contratos disponen además de una remuneración salarial menor que los contratos indefinidos.
Sobrecualificados para su empleo
El análisis de Laborda también pretende desterrar algunas creencias en relación a la preparación de los inmigrantes y de los motivos de su llegada a España. Por un lado, dado que el modelo de crecimiento español se basa en empleos no cualificados, como son en general los de sectores como la agricultura, servicios y construcción, estos puestos de trabajo no han sido cubiertos por mano de obra autóctona, lo que “se ha convertido en la verdadera causa de la llegada de inmigración, y no los procesos de regularización como puede parecer”.
El informe realiza además una radiografía de la población inmigrante y concluye que se caracteriza por ser jóvenes, en edad laboral, estar repartidos de forma bastante equilibrada entre hombres y mujeres, y representar una proporción creciente de la población total y de la población activa de nuestro país. En cuanto a sus características laborales, el informe revela que los extranjeros se concentran en actividades económicas de baja productividad (construcción, agricultura, servicios personales y hostelería), presentan altas tasas de actividad, tanto en la población masculina como en la femenina, y están ocupados en lugares de trabajo que requieren poca cualificación.
Ahora bien, el estudio aclara que “no es que la mano de obra inmigrante sea poco cualificada. Esta circunstancia se da en inmigrantes magrebíes y subsaharianos, pero no en los procedentes de países latinoamericanos, que suelen tener una cualificación superior al tipo de empleo que aceptan”.