La economía y el medio ambiente centran los discursos de los candidatos a la presidencia de EEUU tras el "Supermartes"
Obama
Barack Obama, que calculó su entrada justo en mitad del discurso del principal candidato republicano, John McCain, comenzó agradeciendo su presencia a "demasiados amigos para que pueda nombrarlos, pero lo que está claro es que sienta bien volver a casa", declaró ante sus partidarios concentrados en la sede de su campaña en Chicago, unidos bajo el lema "Un cambio en el que podemos creer".
Barack Obama prometió acabar con la "política del miedo" impuesta por la administración Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y volvió a apostar por el cambio para su candidatura, cuya hora "ha llegado" y discurre por un camino "que ni se puede desviar, ni se puede interrumpir".
"Los colegios han cerrado en California, se siguen contando los votos, pero no los necesitamos para saber que nuestra hora ha llegado y nuestro movimiento es real, y que el cambio llega a América", declaró Obama. "Somos más que un conjunto de estados rojos y azules: siempre seremos los Estados Unidos", afirmó el candidato demócrata, insistiendo en que "lo que comenzó como un susurro, pronto atravesó los campos de Iowa hasta llegar a números nunca vistos antes", en referencia a la espectacular progresión de su campaña.
"Quizás este año podremos hacer algo con las hipotecas, quizás este año será distinto. Quizás las voces del pueblo americano puedan ser escuchadas de nuevo. Quizás llegará un momento en el que no estaremos divididos por la raza, por el sexo, por la religión", añadió.
"Hoy, en este martes de febrero, estados del norte y del sur, del este y del oeste, todos claman por el cambio, un camino que no puede ser ignorado o desviado porque esta campaña por la presidencia es diferente", manifestó, antes de mostrar su profundo "respeto a Clinton y las victorias que ha obtenido y que ha aceptado con gracia extraordinaria" según Obama, que apuntó de cara a los comicios de noviembre que "este otoño es el de la verdadera elección".
El senador concluyó su discurso entre cánticos enfervorizados y con la promesa de invertir en un futuro marcado por el biocombustible, "en un mundo limpio para nuestros hijos", para alejar "las políticas del miedo" que dieron comienzo tras el 11-S, que debería ser contemplado "no sólo como una tragedia, sino como un desafío" para enfrentarse "al genocidio, la enfermedad, el terrorismo". "Podemos hacerlo", concluyó Obama.
Clinton
La senadora por Nueva York y precandidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, se presentó esta noche ante miles de sus partidarios concentrados en la sede de su campaña, en Nueva York, para pedirles unidad y firmeza a la hora de defender valores respetuosos con los aliados de EEUU, y enfrentarse contra las amenazas a las que podría enfrentarse el país, como la crisis económica, el terrorismo y el cambio climático.
"Esta noche escuchamos las voces de los americanos, de todos los colores, credos, que quieren ver un mundo mejor para sus hijos", declaró Clinton, todavía a la espera de los resultados del 'Super martes'. "Tras siete años de un presidente que anticipa sus intereses a los de los demás, es hora de uno que lleve vuestros sueños a la Casa Blanca. Y esta noche, en números récord, no sólo haremos historia, sino que reharemos América".
La senadora también tuvo un recuerdo "para las víctimas de los tornados" que se han cobrado esta noche la vida de al menos cuatro personas en Arkansas y Tenessee, antes de volver a dirigirse al público, afirmando que "esta noche es vuestra noche, la noche de América y todavía no ha terminado porque nos queda California", momentos antes del cierre de las urnas en este estado.
"Esto –dijo al referirse a las elecciones- va sobre vuestras vidas, vuestros futuros, de aquellos que comparten sus problemas, con sus hipotecas, con sus problemas económicos", declaró Clinton. "Por ello, necesitamos a alguien fuerte, desde el primer día, en la Casa Blanca", según proclamó en su discurso recogido por la cadena estadounidense CNN.
"Juntos recuperaremos América porque nuestra economía funciona para todos, no solo para los ricos", explicó la candidata, dispuesta a abanderar una "revolución de la energía limpia para enfrentarse a la crisis climática". Tras una mención especial para su marido, el ex presidente Bill Clinton, y para su hija Chelsea, que "han hecho tanto, todos los días", la senadora concluyó su comparecencia recordando a su madre, "que nació cuando las mujeres no podían votar y que ha llevado a su hija a lo más alto".
McCain
Mientras, el veterano senador McCain, de 71 años, reivindicó el título de "favorito del Partido Republicano" tras vencer en nueve estados, entre ellos California, Nueva York, Illinois, Connecticut, Nueva Jersey, así como Arizona, el Estado que representa en el Senado.
McCain, derrotado en las primarias de 2000 por el actual presidente George W. Bush, dejó patente, sin embargo, sus dificultades para conseguir el voto conservador del partido que capitalizó su principal rival Mitt Romney y que permitió asimismo a Mike Huckabee reforzar sus aspiraciones.
"Trabajaré todos los días de mi vida para probar que no os habéis equivocado al depositar vuestra fe en mi", afirmó McCain, que reconoció que "no podía haber hecho esto sin mi familia" antes de agradecer su participación y apoyo al estado del que lleva siendo senador desde hace dos décadas.
"Todavía queda mucho, pero es justo decir que estamos un poco más cerca del día en el que las madres de Arizona puedan decir a sus hijos que pueden ser presidentes de los Estados Unidos", apuntó, antes de reconocer los méritos de sus rivales directos en la carrera por la presidencia, Mitt Romney y Mike Huckabee
Romney y Huckabee
En un segundo plano quedaron Huckabee y Romney. El primero habló de economía. El segundo, de valores. Huckabee, exultante tras su espectacular remontada, se dirigió a la multitud que coreaba su nombre en Little Rock (Arkansas) para expresarles su agradecimiento y recordarles que vuelve a estar en la pelea.
"Durante mucho tiempo decían que era una carrera entre dos hombres (Romney y McCain) y, ¿sabéis?: Lo es, y estamos en ella", declaro Huckabee, que mencionó la economía como el problema prioritario que abordará si obtiene la victoria final en las elecciones presidenciales de noviembre. "Uno de estos días, cuando sea presidente --y no tardaré mucho-- colgaré el cartel de "liquidación" delante del IRS (la Hacienda estadounidense), y todo el mundo tendrá su oportunidad de conseguir una parte del sueño americano".
Romney, ahora ligeramente recuperado tras su revés inicial, consideró desde su cuartel general de Boston que "esta es una noche especial" y que "la campaña continúa". "Hay gente que cree que esto había terminado, pero vamos a seguir esta noche, y la siguiente, hasta la Casa Blanca", afirmó.
El ex gobernador de Massachusetts enfocó su discurso hacia los valores tradicionales estadounidenses, afirmando que su intención es asegurarse de que "podamos disfrutar con nuestros hijos de prosperidad, paz y seguridad con los valores que siempre hemos defendido: es hora de que fortalezcamos la economía, reduciendo los impuestos y luchando contra la inmigración ilegal".