La operación, sujeta a la aprobación del Servicio de Defensa de la Competencia y asesorada por el BBVA, “representa el fortalecimiento de un proyecto empresarial de capital y ámbito de decisión españoles”, ha dicho Eroski, quien ve esta integración como la consolidación de uno de los grupos de referencia en la distribución española, con una red de 2.348 establecimientos, más de 47.000 trabajadores y un volumen de facturación superior a los 8.600 millones de euros.
El acuerdo implica el mantenimiento de la sede de Caprabo en Cataluña, así como la enseña Caprabo en aquellos mercados en los que la penetración es de mayor relevancia. Grupo Eroski potenciará a su vez el crecimiento en las zonas en las que la cadena catalana cuenta con posición hegemónica.
A través de esta compra, la cadena “da un paso gigante” en Cataluña y Madrid, con lo que fortalece aún más su apuesta por ambas comunidades, según se establece en el plan estratégico 2005-08.
Mantenimiento de las políticas laborales
Eroski ha querido dejar claro, además, que ofrecerá a los trabajadores “la misma política de calidad laboral y ventajas sociolaborales de las que se benefician los trabajadores de Eroski”, dado que se trata de un “grupo cooperativo cuyos propietarios son los trabajadores”, según ha recordado.
Proceso de venta
Las familias Bonet, Elías y Carbó, accionistas mayoritarios de la cadena, con el 80% del capital hasta el momento, (20% restante Caixa) decidieron iniciar a principios de año un proceso de venta de la compañía, cuyo plazo para la presentación de ofertas finalizó el pasado 29 de mayo.
Además de Eroski, se apuntaban como posibles grupos compradores Carrefour, Auchan, El Arbol o el fondo de inversión Permira. Caprabo es propietaria de 569 supermercados y su plantilla se eleva a más de 17.000 trabajadores en toda España.