Durante el año 2005, la tasa de desempleo de larga duración se ha situado en un promedio del 4,1% sobre la población activa en el conjunto de los países de la UE-25. España registra, junto con Finlandia, una cifra del 2,2%, prácticamente la mitad de la media europea, según datos de Eurostat difundidos por el Instituto de Estudios Económicos.
La mayor tasa de paro de larga duración se encuentra en dos de los nuevos miembros de la Unión Europea que alcanzan cifras de dos dígitos: Eslovaquia con un 11,7% y Polonia con un 10,2%.
Alemania ocupa el tercer lugar con una tasa de desempleo de larga duración del 5,9%, seguida de cerca por Grecia con un 5,1%. Bélgica, la República Checa, Estonia y Lituania superan levemente la media, mientras que Letonia se sitúa justo en el promedio del 4,1%.
Italia tiene un paro de larga duración del 3,9%, Francia del 3,8% y Portugal del 3,7%.
Malta, Hungría y Eslovenia se sitúan más cerca del 3%. Los restantes países cuentan con tasas entre el 2% y el 1%, siendo Suecia (1,2%) y el Reino Unido (1,0%) las dos naciones con la menor incidencia del paro de larga duración.