Fuego cruzado entre Aetic y las entidades gestoras a quince días de la aprobación del “ultra-canon”
El próximo 27 de marzo es la fecha límite para que los Ministerios de Cultura, Industria y Economía aprueben una orden ministerial conjunta que establezca el importe global que se destinará anualmente a la compensación por copia privada, y cómo éste se distribuirá entre los diferentes tipos de equipos, aparatos y soportes.
Las negociaciones que durante cuatro meses mantuvieron las 8 entidades gestoras españolas con los representantes de la industria TIC no sirvieron para llegar a ningún acuerdo, sino que más bien pusieron sobre la mesa las profundas disconformidades entre unas y otra sobre la aplicación de esta medida.
Las tensiones se pueden resumir en dos puntos clave de la negociación: la necesidad de aplicar un canon económico en lugar de soluciones tecnológicas que impidan la realización de copias, y el importe final de la compensación por copia privada.
¿Puede la tecnología sustituir la compensación económica?
Según Edmundo Fernández, Director de Electrónica de AETIC, “la protección de los derechos de autor en el mundo digital debería basarse en el empleo masivo de medidas tecnológicas que evitan o limitan la realización de copias (TPM) o bien permitan al autor la gestión de sus derechos (DRM), que existen en el mercado y han demostrado su efectividad”.
Ante esta afirmación, las entidades gestoras responden con dureza. Carlos López, abogado de Artistas Intérpretes o Ejecutantes (AIE), afirma que “las medidas tecnológicas de protección podrán ser la solución o no, pero la realidad es que la ley dice que tienen que ser eficaces, es decir, controlar e impedir en su caso la copia. Y hoy por hoy no son eficaces, y esto no lo dicen las Entidades de Gestión sino representantes de la propia Industria como el más alto representante de Apple, Mr. Steve Jobbs, que ha pedido que se levanten estas medidas de protección por su ineficacia para impedir la copia”.
Rafael Sánchez, director de copia privada de Egeda, va más allá, y afirma que “lo que quiere Aetic es incrementar sus beneficios empresariales gracias a la desaparición de la compensación equitativa, pero a sabiendas de que van a seguir vendiendo equipos que permiten la grabación porque las medidas de protección no son eficaces”.
Las entidades gestoras niegan que se haya hablado de 2.000 millones de euros
Aetic aseguró en un comunicado que las entidades gestoras “han demandado en diversos foros, pero ahora ocultan a la sociedad, un ultra-canon de 2.000 millones de euros al considerar que tanto los dispositivos como los soportes digitales se emplearán en vulnerar derechos de autor”. Los estudios realizados por Aetic sobre usos reales de equipos y soportes estiman, sin embargo, que “según la actual Ley el impacto por la copia privada sería de 11 millones de euros”.
Ante esta acusación, la respuesta de las gestoras es unánime. Según Sánchez, “en ningún momento de las negociaciones nosotros hemos dicho ninguna cifra, y seguramente cuando la quieran justificar lo harán con otra falsedad”.
Antonio Guisasola, presidente Promusicae y de Agedi, afirma que “nunca se puso una cifra sobre la mesa”, y añade que “la cantidad denunciada por Aetic sale de calcular la capacidad de grabación que ellos están poniendo en el mercado, y multiplicarla por lo que prevé la antigua ley de propiedad intelectual. Pero evidentemente una vez se adapta la ley a la realidad de uso de dispositivos, la cifra real estará muy lejos de esos 2.000 millones de euros”.
Por su parte, Magdalena Vinent, Directora General de Cedro, también subraya que “es totalmente falso que se hayan solicitado esas cantidades, como tampoco es cierto que las copias para uso privado solo deban ser compensadas con 11 millones de euros”. En su opinión, “se ha pretendido obtener la compensación justa por el perjuicio causado, teniendo en cuenta que las tarifas actualmente en vigor son las mismas que las 1992 y que hay nuevos equipos de reproducción que ni siquiera están contemplados”.
Un final incierto
A pesar de que los usuarios no han entrado en las negociaciones, lo que ahora tienen sobre la mesa los Ministerios de Industria, Cultura y Economía es una medida que finalmente les acabará afectando tanto o más que a la industria y a los autores. La repercusión definitiva de las nuevas compensaciones la conoceremos dentro de pocos días, y a pesar de que pueda no alcanzar las desorbitadas cifras que se están barajando, vendrá a incrementar el precio final de algunos aparatos que utilizamos en la vida diaria. Veremos si el gobierno es capaz de encontrar en este caso el precio más justo para todos.