El Ejecutivo comunitario señaló que estos datos "reflejan la discriminación y desigualdad que existe en el mercado laboral, que, en la práctica, afecta principalmente a las mujeres". El comisario de Asuntos Sociales, Vladimir Spidla, cree que se trata de una situación "inadmisible" que "tiene que cambiar". A su juicio, el factor más importante que explica estas diferencias es el cuidado de los hijos, que obliga a las mujeres a interrumpir su carrera profesional y a hacer un mayor uso de los contratos a tiempo parcial.
Mientras que los hombres dedican una media de 7 horas semanales a tareas domésticas no remuneradas, las mujeres llegan hasta 24 incluso con un trabajo a tiempo completo. Spidla anunció que su intención es analizar en 2008 si la UE puede tomar nuevas medidas para acabar con estas diferencias, y avanzó que una de ellas podría ser generalizar el permiso de paternidad, sin dar más detalles.
En 1995, la diferencia salarial entre hombres y mujeres en España se situaba ya en el 13%. A partir de ese año empezó a aumentar hasta alcanzar la cota máxima del 21% en 2002, y desde ese momento volvió a bajar hasta el 13% de 2005, último dato disponible. En el conjunto de la UE, la brecha apenas ha descendido dos décimas en la última década, desde el 17 hasta el 15%.
Una brecha salarial importante denota generalmente, según Bruselas, un mercado laboral fuertemente segmentado (Chipre, Estonia, Eslovaquia o Finlandia, por ejemplo), donde la participación de las mujeres se concentra en un número limitado de profesiones. Las diferencias también son más grandes en los Estados miembros donde una proporción importante de mujeres trabajan a tiempo parcial (Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Austria o Suecia).
En cuanto a los sectores, la brecha salarial es especialmente grave en los servicios financieros (37%). Ello se explica, según la Comisión, por las grandes diferencias entre salarios mínimos y máximos, por la segregación profesional y por el techo de cristal que impide a las mujeres alcanzar puestos directivos. También en la industria (34%) o los servicios a empresas (29%) hay fuertes diferencias, que se reducen en el caso de la función pública (porque trabaja un mayor número de mujeres) y de la construcción (sólo un 10% porque la mayoría de los empleados son hombres). El estudio evidencia que la discriminación es mayor en las empresas grandes que en las pequeñas.
Sin embargo, el informe recalca que las mujeres acaparan el 59% de los diplomas de enseñanza superior en la UE, aunque no en las carreras más solicitadas como las de tecnología, matemáticas, ingeniería o ciencias. Pese a ello les resulta más difícil acceder a puestos directivos (representan sólo el 32% del total, el 33% en España).