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Viernes 16 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 19:39 PM
“En España los directivos cambian de trabajo con menos frecuencia que sus colegas europeos, una circunstancia que contrasta con los altos índices de rotación de los trabajadores españoles, que se cuentan entre los mayores del continente”. Esta es una de las principales conclusiones del estudio sobre rotación de directivos en España elaborado por la consultora Jakobsland Partners.
Un caso paradigmático lo cuenta Josep-Antón Grases, Director de RRHH de TUI España. “ Los niveles de rotación voluntaria de directivos en nuestra empresa son muy bajos. En los últimos años hemos tenido únicamente dos bajas motivadas por la dificultad de conciliar la vida profesional y familiar. En el resto de la plantilla, nuestra rotación es más elevada, especialmente por las exigencias operativas de una empresa turística con servicio los 365 días al año y con horarios poco convencionales”.
Los motivos de este fenómeno hay que buscarlos tanto en la propia composición de las empresas españolas, pequeñas y con un nivel de competencia elevado, y en la cultura del propio directivo, temeroso del cambio.
Un mercado rígido que premia la permanencia en la empresa
La fidelidad a la empresa está especialmente valorada en España, donde la antigüedad del trabajador es una de los factores que más engrosa las indemnizaciones en caso de despido. En concreto, la ley obliga a la empresa a compensar al trabajador con el sueldo de 45 días por cada año trabajado, pudiéndose dar el caso que después de cinco años en la empresa, la indemnización corresponda al salario de todo un año. Según el estudio de Jakobsland, “se entiende entonces que la posibilidad de cambiar de trabajo pierda interés para el directivo conforme aumenta su antigüedad y va creciendo el blindaje legal”.
El trabajo no es suficiente motivo para cambiar de residencia
Sólo un 13% de los directivos españoles cambiaría de residencia por motivos profesionales
Montserrat Zamarra, directora financiera de Zapf-Creation y MGA Entertainment, hace pocos meses que se ha incorporado a la nueva sede madrileña de esta empresa, que durante 10 años estuvo ubicada en Alicante. “A principios de este año”, explica, “una compañía americana compró una participación del 30% del grupo y, como consecuencia, se decidió mover las oficinas desde Alicante hasta Madrid. Se ofreció a los 11 trabajadores de la empresa una mejora salarial para incentivar su traslado, pero a pesar de eso, sólo dos personas accedieron a trasladarse: el gerente, que era uno de los promotores del acuerdo, y un responsable de márqueting originario de Madrid. El resto han perdido su oportunidad de promoción laboral porque han preferido quedarse en su localidad antes que irse por trabajo”.
Según Grases, uno de los motivos que podrían explicarlo es “el cambio en el sistema de valores, que priman más la vida personal que la profesional, lo que implica baja movilidad geográfica”.
El estudio de Jakobsland pone cifras elocuentes a esta sensación de los empresarios: “sólo un 13% de los directivos encuestados cambiaría de residencia por motivos profesionales, cuando la media europea se sitúa en un 27%”.
De la baja rotación de las pymes a la movilidad de las multinacionales
Las fusiones y adquisiciones por parte de multinacionales fomentan la rotación de directivos
Según el estudio, “el gran número de pequeñas empresas que hay en España amortigua la rotación de directivos”, ya que en muchas ocasiones “es habitual que propiedad y dirección de la empresa vayan unidas”. La incidencia de este hecho en el conjunto del mercado tiene su contrapunto en el mayor número de rotaciones forzosas o involuntarias que acarrean las fusiones y adquisiciones, operaciones en alza en España.
Iñigo Duque, Director General de European Plastic Group, explica su caso. Hasta hace dos años, su empresa, ubicada en Zaragoza, formaba parte de una multinacional americana. En ese periodo, “la rotación era muy elevada porque al ser una compañía cotizada las presiones por los resultados a corto plazo era muy grande”, y no cumplirlos suponía un elevado número de despidos. En 2004 pasaron a manos de una multinacional israelí de capital privado, “y la rotación ha disminuido de forma importante”.
En busca del equilibrio
Así pues, en España el movimiento de directivos es todavía demasiado bajo, aunque las operaciones corporativas estén forzando la tendencia al alza. El objetivo, pues, es conseguir un nivel de rotación más parecido al del resto de Europa, pero los empresarios se preocupan por fidelizar a su plantilla y evitar que se produzcan cambios. ¿Cómo encontrar un equilibrio?
Según Grases, “lo importante, más allá de los costes de cobertura de las vacantes que se pudieran producir por efecto de la rotación, reside en la necesidad imperiosa de introducir nuevas perspectivas y energía renovada en las organizaciones para evitar el anquilosamiento y la pérdida de perspectiva que exigen los movimientos del mercado”.
Zamarra, por su parte, afirma que “lo importante no es el tiempo que lleves en la misma compañía, sino el tiempo que llevas haciendo lo mismo en esa compañía. La capacidad de escalar puestos es esencial, y la baja rotación de directivos puede suponer un freno a la promoción interna de las empresas”.
En opinión de Duque, “la rotación es fundamental para que vayan entrando ideas y conocimientos nuevos en la empresa, y formas distintas de hacer las cosas. Desde ese punto de vista la rotación no sólo es buena sino también necesaria. Pero una rotación excesiva lo que hace es darnos un toque de atención sobre algún problema interno que estemos teniendo en cuanto a retención del talento”.