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Jueves 08 del Enero de 2009 — Actualizado a las: 18:04 PM
De esta forma la economía española crecerá hasta 2008 por encima de la zona euro, donde la OCDE prevé una horquilla de crecimiento de entre el 2,6% y 2,3%, según las perspectivas difundidas hoy por la organización en su informe semestral.
Precisamente, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, revisó la semana pasada al alza el crecimiento previsto para España este año. En concreto, estimó que la economía alcanzará una tasa del 3,8%, una décima más que la previsión de la OCDE. Sin embargo, la organización internacional ha elevado en cuatro décimas su estimación de crecimiento para 2006, en relación con la previsión lanzada hace seis meses. Para 2007, la OCDE sitúa el crecimiento en España en el 3,3%, frente al 3,0% en su informe primaveral.
La organización internacional resaltó en un informe semestral de perspectivas que el patrón actual de crecimiento español es "algo más equilibrado", pero indicó que la economía española seguiría perdiendo competitividad si no se abordan reformas estructurales y se flexibilizan los acuerdos salariales.
"Beneficiándose de la recuperación en Europa, las exportaciones han ganado algo de fuerza mientras la demanda interna ha dado algunas señales de moderación", señaló la OCDE en su informe.
En cualquier caso, advirtió que el fuerte incremento de los precios de la vivienda seguirá siendo uno de los principales factores de riesgo para la economía española. En este sentido, el economista jefe de la OCDE, Jean-Philippe Cotis, afirmó que "los precios podrían haber alcanzado máximos insostenibles" en algunos países, entre los que citó expresamente a España.
Retos para España
Por otra parte, la OCDE dijo que el crecimiento sólido esperado para la economía española debería permitir lograr un superávit de entre el 1,2% y el 1,4% del PIB en los próximos dos años y reducir la tasa de paro al 7,6% de la población activa en 2008 frente al 8,4% previsto este año.
No obstante, el organismo internacional dijo que no esperaba una reducción significativa del diferencial de inflación con la eurozona en los próximos años. Por ello consideró necesario llevar a cabo reformas estructurales en sectores protegidos y un uso menos frecuente de la revalorización automática de los salarios en función de la inflación para evitar nuevos deterioros de la competitividad de las empresas.
Finalmente, la OCDE recomendó una política fiscal más restrictiva, y criticó de forma implícita las rebajas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y del Impuesto de Sociedades, previstos para 2007.