El presidente boliviano informa al gobierno español de su interés por que Repsol se quede en el país
08/06 - Redacción
La vicepresidenta del gobierno, Maria Teresa Fernández de la Vega, ha podido escuchar del propio Evo Morales, presidente de Bolivia, el compromiso del país andino con todos los extremos acordados a principios del mes de agosto con el Ejecutivo español. Morales ha ratificado además su voluntad de que la compañía petrolera se quede en Bolivia. Además, ambos han acordado seguir manteniendo conversaciones en los próximos días, en función de cómo vayan los acontecimientos.
Estas conversaciones, en las que también estuvo presente según Europa Press el vicepresidente y mediador en la negociación con las petroleras extranjeras, García Lineras, se producen tras las actuaciones judiciales que se han producido este fin de semana que han supuesto la detención de Saúl Carlos Encinas Miranda, auditor de la compañía petrolera Andina-Repsol YPF, filial de Repsol en Bolivia y su posterior arresto domiciliario. Según decidió la noche del sábado el juez Jimmy López Rojas, Encinas Miranda permanecerá en arresto domiciliario sin custodia, de modo que podrá acudir a su trabajo. López Rojas presidió la audiencia cautelar por la denuncia contra Repsol por un contrato de arbitraje de precios con Petrobras y que, según la Fiscalía, hizo perder a Bolivia 161 millones de dólares. El juez concluyó que el acusado entró a formar parte de Andina después de la firma del contrato objeto de investigación.
Los acuerdos de agosto
Morales y de la Vega se reunieron el pasado 2 de agosto en La Paz para hablar precisamente de la situación de Repsol en Bolivia como uno de los asuntos principales. Tras este encuentro el presidente boliviano dijo que las negociaciones con Repsol "van hacia delante", indicando que cree que habrá acuerdo en los 180 días de plazo establecidos. De la Vega ratificó esa idea destacando que Morales le había dicho que la negociación va bien y habrá acuerdo, subrayando la necesidad de crear un marco jurídico-financiero positivo para las dos partes.
Con anterioridad a la entrevista con Morales en el Palacio presidencial, la vicepresidenta mantuvo un desayuno de trabajo con representantes de empresas españolas en el país, quienes le hicieron llegar la incertidumbre en la que viven ante los cambios que se están produciendo. También le pidieron que transmitiera al Gobierno boliviano que cuanto antes se despejen determinadas incógnitas para la inversión y la confianza.
A propuesta de los empresarios De la Vega pidió a Morales que nombre un interlocutor único para que informe a los empresarios españoles sobre las reformas en marcha y sus repercusiones. La idea fue aceptada por el presidente boliviano. De la Vega reiteró en diversas ocasiones el interés de las empresas españolas de permanecer en Bolivia, contribuyendo al desarrollo y a construir el país, lo que debe ir unido a un marco político que de certeza a los empresarios y un marco financiero que les permita conseguir beneficios. Añadió que todas ellas comprenden, respetan y comparten la evolución del país.
Mensajes tranquilizadores
El pasado 2 de agosto Morales no concretó en que situación final quedará Repsol tras el Decreto de Nacionalización de Hidrocarburos aunque trató de lanzar mensajes tranquilizadores. En este sentido explicó que las normas internas van a garantizar la inversión extranjera y aunque necesitan "socios y no dueños", son conscientes de la necesidad que el país tiene de inversión foránea. Añadió que la Asamblea Constituyente que el próximo día 6 comienza su trabajo, avalará sus posiciones respecto a las empresas extranjeras.