El presidente de Repsol YPF augura un futuro incierto para las inversiones extranjeras en América Latina
En relación a la situación de la compañía en Bolivia, Brufau ha dicho que no es “lícito que los gobiernos cambien los contratos y las reglas del juego”, aunque no se ha referido a ningún país en concreto. Bajo su punto de vista, el incumplimiento de los contratos se traducirá en “menos ingresos, menos recursos y menos inversión”.
El presidente de la petrolera ha considerado que, a pesar de que las variables económicas de la zona están teniendo un buen comportamiento, a medio plazo “la situación no será tan favorable”. “En épocas de vacas gordas se debe llenar la despensa”, ha recomendado.
Por ello ha emplazado a los dirigentes latinoamericanos a asumir su “responsabilidad” y a aprovechar que tienen “cuatro o cinco años para cambiar las cosas”, en los que deberían “gestionar el crecimiento que destruye la pobreza”. Precisamente es la combinación de indigenismo y pobreza la que, según Brufau, actúa como caldo de cultivo. Asimismo, ha animado a los gobiernos a acabar con las desigualdades, ya que es este factor el que imposibilita el crecimiento.
La visión del empresariado local
Gastón Azcárraga, presidente de Mexicana de Aviación, del Grupo Posadas y del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, también se ha referido durante la jornada empresarial al desarrollo económico de América Latina. “La obsesión de los empresarios debe ser el crecimiento”, ha indicado y ha matizado que “hay que crecer más rápido porque los países que no crecen no podrán salir de la pobreza”.
Azcárraga ha presentado el populismo como uno de los principales obstáculos al desarrollo, ya que “no acaba de creer en los mercados y se adapta muy mal al mundo globalizado porque no entiende los parámetros para competir”. Sin embargo, ha reconocido que “el empresariado mexicano no sería contrario a la izquierda moderna y abierta, pero nos preocupa mucho la izquierda populista”.
Por su parte, Gustavo Cisneros, presidente del Grupo Cisneros, se ha mostrado convencido de que “América Latina puede llegar a ser China”, siempre y cuando se mejore la educación de la población y la seguridad jurídica. “Necesitamos a más empresarios”, ha explicado, a la vez que ha hecho un llamamiento a la pyme española para que inviertan en la región ya que “se les va a querer y a apreciar”.
Problemas crónicos
Narcís Serra, vicepresidente del Gobierno de España entre 1991 y 1995 y presidente de Caixa Catalunya, ha recordado durante estas jornadas sobre Latinoamérica que la zona lleva “veinte años de grandes dificultades para encontrar su fuerza de desarrollo”. Los motivos, según ha expuesto, parecen estar claros: ausencia de unas instituciones políticas eficaces, la desigualdad y la inseguridad. Por tanto, “la economía por sí sola no basta” para lograr que el crecimiento económico se traduzca en la “creación de una clase media”.
Jorge Castañeda, secretario de Relaciones Exteriores de México entre 2000 y 2003, ha coincidido con Serra en el sentido que “el andamiaje institucional es claramente disfuncional”. Además se ha referido más concretamente a los gobiernos populistas de América Latina, una izquierda que “no está convencida de las virtudes de la democracia representativa”, en clara referencia a los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia, entre otros. Este tipo de gobierno “no es una excepción” y para Castañeda “vamos a seguir viendo esta tendencia en los próximos años”.
Domingo Felipe Cavallo, ministro de Economía de la República de Argentina entre 1991 y 1996 y en 2001, ha alertado de la “regresión enorme” que están sufriendo las instituciones económicas latinoamericanas. Además, ha advertido de que “muy pronto vamos a tener un déficit significativo de energía porque desde 2001 no ha habido inversión”. Tan pronto aparezcan los efectos de la escasez energética, “la gente se comenzará a dar cuenta de la regresión y decidirá retomar el buen camino”.
De todas formas, para Roger Bartra, investigador y sociólogo, el verdadero problema de fondo es “la presencia de formas culturales ligadas al populismo más duras que su expresión política”, las cuales está frenando el desarrollo de América Latina.