El consumo energético mundial depende de una mezcla de recursos en la que los hidrocarburos, como el gas y el petróleo, tienen actualmente un protagonismo indiscutible. No obstante, la creciente demanda de energía hace que estos recursos sean cada vez más escasos, más caros de producir, y por ende menos eficaces.
España solo produce por sí misma el 15% de la energía que consume, y este porcentaje resulta claramente insuficiente para asegurar que, en el futuro, dispondremos de la energía que necesita un país desarrollado para funcionar. En este contexto, “habría que considerar la nuclear como una fuente más de energía para generación eléctrica para afrontar con éxito los retos que se nos plantean”, según Antón Costas, catedràtico de política económica de la Universidad de Barcelona.
Costas hizo estas declaraciones en el marco de una jornada organizada por el Círculo de Economía, para relanzar el debate nuclear como fuente energética alternativa en la generación de electricidad en España. Según Costas, “detrás de la energía nuclear existe un miedo y una aversión” por parte de la sociedad española que son “exagerados”. Los expertos reunidos por el Círculo de Economía identificaron precisamente estos miedos y aversiones como la principal barrera para desarrollar la energía nuclear en nuestro país.
En Europa tan solo Finlandia tiene en marcha la construcción de un reactor nuclear
Así lo expresaba Josep Piqué, Ministro de Industria y Energía entre 1996 y 2000, quien aseguró que los políticos no liderarán la apuesta nuclear porque es una energía mal vista por la sociedad civil, “que es la única que puede forzar una apuesta decidida de la administración”.
“Para establecer un diálogo sobre energía nuclear es necesario informar a la opinión pública sobre sus ventajas, pero no hay que evitar hablar de sus riesgos porque la gente no es tonta”, aseguró Lars Högberg, Exdirector General del Swedish Nuclear Power Inspection Authority. Su experiencia en este campo es relevante si tenemos en cuenta que Finlandia es el único país europeo que ha iniciado la construcción de un reactor nuclear en la última década, mientras que en la mayoría de países comunitarios existe una moratoria para desmantelar progresivamente todas las instalaciones nucleares.
Pros y contras
Los pros y los contras de esta energía los define claramente Mariano Marzo, Catedrático de recursos energéticos de la Universidad de Barcelona. En la parte negativa están “los residuos nucleares y la falta de aceptación social”, mientras que “la competitividad económica, la escasa emisión de dióxido de carbono a partir de la generación eléctrica, y la capacidad de esta energía de contribuir a la sostenibilidad del sistema energético mundial” son algunas de las ventajas que apuntó el experto geólogo, quien asegura que “en el contexto actual, los pros destacan por encima de los contras”.
En el último número del World Energy Outlook, el presidente de la Agencia Internacional de la Energía, Claude Mandil, asegura que “el mundo encara un mañana sucio, inseguro y caro, en el que los paises consumidores serán vulnerables a interrupciones y se acelerarán los riesgos de cambio climático global”.
En este sentido, Mariano Marzo opina que “hay que buscar equilibrio entre el suministro de energía, la economía, y la ecología, y para ello necesitamos absolutamente todas las energías que tenemos, y disponerlas según las prioridades de la población, en la base de las cuales está el acceso a la energía”.
"La energía nuclear mejoraría la balanza de pagos y contribuiría a evitar el cambio climático"
La tímida apuesta de Europa
A pesar de que Finlandia es el único país de nuestro entorno que ha reiniciado su actividad nuclear, la Unión Europea mantiene algunas iniciativas como el Comité de Seguridad Nuclear o la plataforma de tecnología de fisión nuclear, que “hacen pensar que Europa no descarta esta energía dentro de las posibilidades de futuro, a pesar de que se quieran primar las renovables”, asegura Eduardo González, presidente del Foro Nuclear.
No obstante, tanto las iniciativas comunitarias como las particulares de cada país siguen teniendo por delante el reto social, éste que instituciones como el Círculo de Economía pretenden superar con campañas de sensibilización y diálogo.
Los expertos tienen como as en la manga algunos argumentos muy populares a día de hoy, como los relacionados con el cambio climático o la economía. Según González, “la energía nuclear nos ayuda a afrontar el reto de los costes y de la balanza de pagos, y desde el punto de vista ambiental evita la emisión de dióxido de carbono”, el principal causante del efecto invernadero que provoca el cambio climático. Mientras que producir carbón supone emitir un kilo de CO2 a la atmósfera cada hora; producir gas supone la mitad de emisiones; y producir energía nuclear no supone prácticamente ninguna emisión.
Estos argumentos no pueden borrar el hecho de que en Ucrania sigan naciendo niños con malformaciones a causa del accidente nuclear en la central de Chernobil, en 1986. No obstante, ayudan a pensar que quizás la investigación y la inversión en sistemas de seguridad pueden mitigar los riesgos, sin los cuales la energía nuclear sería sin duda una opción a tener seriamente en cuenta.