En 1996, el ingeniero vizcaíno Jose Ignacio López Arriortúa fundó el grupo empresarial que lleva su nombre para perpetrar un método de ahorro de costes que le ha valido el apodo de Super López. Este ingeniero vasco revolucionó la estrategia de compras en empresas tan destacadas como Opel, General Motors y el consorcio Volkswagen, demostrando que saber comprar es la clave para reducir los costes empresariales. “Ahora utilizamos sus mismas técnicas y nuestra experiencia para optimizar los departamentos de compras de todo tipo de industrias,” comenta Willem Admiraal, director general del grupo. “En los últimos 10 años hemos conseguido ahorros de entre 12 y 27% para nuestros clientes. Es preocupante ver cómo muchas industrias todavía centran sus esfuerzos en vender más mientras nadie se preocupa de vigilar los gastos”.
En las empresas industriales, una buena parte de la facturación se va en los gastos directos de producción, “que pueden alcanzar hasta el 60%”, explica Giovanni Grillo, director de la división de costes estratégicos de la consultora LowendalMasai. A ellos hay que sumar el coste de personal, los costes indirectos de producción o gastos generales, márqueting y publicidad, etc.
La destrucción de lugares de trabajo no debería ser la primera opción
“Cuando una empresa se encuentra con necesidad de reajustar sus gastos, normalmente se opta por reducir los gastos de personal, con expedientes de regulación o despidos, pero en nuestra opinión hay muchos otros frentes que atacar antes que ese”, explica Grillo.
Esos otros frentes pasan básicamente por analizar la estructura de costes de la empresa, identificar qué recursos se están destinando a las compras y aprovisionamiento, y detectar posibles soluciones de optimización. Visto desde fuera resulta tan simple como el siguiente ejemplo que proponer Grillo: “si para fabricar tu producto puedes utilizar un tornillo estándar, te costará diez veces menos que el tornillo a medida que estás utilizando ahora”.
Pero detrás de una constatación como esta se esconden multitud de problemas y particularidades de las empresas, que tienen que ver con vicios aprendidos a lo largo de los años y cierta reticencia a cambiar la manera de hacer las cosas.
“Cuando les explicas a las empresas que podrían optimizar sus compras, muchas empresas no te escuchan porque creen que ya lo hacen muy bien”, explica Willem Admiraal, “pero si vas al detalle, te das cuenta de que en una fábrica hay 200 acciones que no sirven, frente a 1 que sí”.
Del regateo a la optimización de la dirección de compras
“La vieja escuela de compras es aquella que cree que para optimizar las compras es suficiente con negociar mejor los precios, pero hay que ir mucho más allá”, asegura Giovanni Grillo. “Hay que verificar si la dirección de compras está actuando como simple negociador de precios, o si tiene voz y mando para incidir en las compras de la compañía”.
Según los expertos, en la mayoría de los casos son los propios ingenieros quien decide qué materiales, objetos y productos se van a comprar para la fabricación. En este contexto, la dirección de compras se limita a conseguir descuentos y mejores condiciones ante el proveedor que les ha venido marcado.
Según Grillo, “si sólo haces intervenir al departamento de compras en el proceso de desarrollo del producto, te podrá ahorrar un 2 o un 5%, pero si intervienen en el proceso de concepción, puedes ahorrar un 30 o un 40%”.