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Jueves 07 del Agosto de 2008 — Actualizado a las: 11:29 AM

Director: Humberto Salerno

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Vietnam avanza sin despertar el interés de las empresas españolas
01/07 - Sara Aguareles

A pesar de que ya hace aproximadamente veinte años que Vietnam vive un proceso de expansión económica, las empresas españolas siguen sin apostar por este país asiático para invertir. Las relaciones comerciales son constantes y fluidas, pero las empresas que han decidido establecerse en el territorio se pueden contar todavía con los dedos de una mano. La oportunidad vietnamita corre el riesgo de agotarse antes de que España la haya sabido aprovechar.
 

A finales de 2006, el Gobierno chino anunció su intención de aplicar medidas proteccionistas para controlar la inversión extranjera. El giro nacionalista de la política económica china llega años después de que las primeras inversiones extranjeras fueran el motor para reactivar la economía del gigante asiático, que ahora está preparado para seleccionar quien entra en su territorio. Esta coyuntura, que no ha pillado por sorpresa a los que hace años decidieron invertir en China, está revalorizando otras opciones en países cercanos que mantienen una estructura todavía abierta al capital extranjero.

Este es el caso de Vietnam, un país de 80 millones de habitantes, cuyo PIB se incrementó en un 8,4% en 2005, la mayor subida de los últimos nueve años, según los últimos datos disponibles del Banco Mundial (BM). Estos buenos resultados, además, se ven acompañados por la reducción de la pobreza extrema en el país, que según el BM se ha reducido por debajo del 20%.

Según Jose Maria Gallén, consultor en importaciones y exportaciones de Vietnam Trading, “Vietnam es como China hace 10 o 15 años: una oportunidad para el sector de la construcción, servicios, téxtil, calzado, cuero, accesorios, cerámica, etc, pero al igual que China, las oportunidades empezarán a escasear dentro de poco tiempo porque el mercado puede saturarse en los próximos años”.

Un crecimiento económico que anima a los inversores

Según el Banco Mundial, los ingresos por exportaciones en Vietnam se incrementaron un 22% en 2005, gracias sobretodo a los altos precios del petróleo, a la buena cotización del arroz, que reportó 1,5 billones de dólares al país gracias a la venta de 5 millones de toneladas de producto al extranjero, y finalmente a la recuperación del sector textil, que exportó un 10% más después de registrar varios semestres de estancamiento. Las importaciones, por su parte, registraron en 2005 un incremento del 15,4%, alcanzando un total de 37.000 millones de dólares.

A finales de 2007, las inversiones extranjeras directas pueden superar los 3.000 millones de dólares

Ante el buen comportamiento de esta economía emergente, las inversiones extranjeras directas se dispararon en 2005 hasta los 2.350 millones de dólares, aunque las previsiones apuntan a que a finales de 2007 esta cifra pueda superar los 3.000 millones.

Estados Unidos, antiguo enemigo del país, invierte ahora sumas considerables de dinero en Vietnam para no desaprovechar este buen momento. Bill Gates, presidente de Microsoft, visitó el año pasado el país en busca de oportunidades de negocio, igual que los responsables de Intel, que anunciaron una inversión de 600 millones de dólares para construir una planta de producción de microchips.

España comercia, pero no invierte

José Maria Gallén hace trece años que se dedica a la consultoría de importación y exportación en Vietnam, y su experiencia le ha dejado una sensación muy clara: “la economía española es una de las más conservadoras en el momento de establecerse en un país como este”. “Los empresarios españoles”, añade, “van a Vietnam a comprar, a rematar los precios de compra, y se van corriendo”. No existen, pues, operaciones a medio o largo plazo, sino relaciones comerciales puntuales que se inician y acaban en breves lapsos de tiempo.

Grandes cadenas comerciales como Zara, que no tiene tiendas en territorio vietnamita pero que adquiere allí gran parte de la materia con la que comercia en todo el mundo, siguen sin disponer de ni una sola oficina comercial dentro de Vietnam. Su estrategia consiste en enviar delegaciones puntualmente al territorio para efectuar las compras y negociaciones necesarias, y abandonar el país nuevamente hasta la próxima expedición. De hecho, la oficina comercial de Zara más cercana a Vietnam está en China.

Las empresas españolas prefieren enviar delegaciones comerciales que instalar una oficina en Vietnam

Sin embargo, según Gallén, las oportunidades reales de negocio pueden y deberían ir mucho más allá. Vietnam está viviendo un proceso de expansión económica que no sólo está favoreciendo las inversiones, sino que también está configurando un nuevo escenario social que lo convierte en un mercado emergente muy atractivo. En palabras de Gallén, “Vietnam es un mercado potencial de 80 millones de personas con una media de edad muy joven, ciudadanos que no han vivido la guerra con EEUU, y que quieren vivir con los mismos lujos que los occidentales”. De hecho, poco a poco las principales marcas europeas y norteamericanas se han ido estableciendo en el país, donde una clase media emergente se encuentra con la escasez de productos lujosos en que gastar su reciente fortuna.

El socio local, una buena manera de ahorrar costes

Como suele ocurrir en la mayoría de los países asiáticos, una de las principales estrategias para establecerse en el territorio es contar con un socio local que aporte sus contactos y funcione como un aliado para aterrizar en el país. En el caso de Vietnam, además, es muy recomendable contar con un buen asesor o intermediario para evitar asociaciones poco exitosas. Según Gallén, “el 70% de las joint ventures entre empresas extranjeras y socios vietnamitas fracasan cada año porque el partner seleccionado, la zona, o el momento, son totalmente equivocados”.

Pero a pesar del alto riesgo al que se enfrentan los inversores desinformados, la búsqueda del socio local es casi un imperativo en Vietnam, sobretodo por razones financieras. Para empezar, los extranjeros sólo tienen derecho a alquilar los locales o infraestructuras que necesiten, ya que la compra está reservada a los ciudadanos vietnamitas. Además, los impuestos se multiplican hasta suponer una barrera casi insalvable para las empresas de capital 100% extranjero. Con un socio local, todos estos inconvenientes prácticamente desaparecen, ya que se aplica la fiscalidad y las ventajas sociales que le corresponden como empresario vietnamita.



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Comentarios de usuarios
VIETNAM (Haydeé)
09 de Enero del 2007 a las 07:08 AM
No soy economista. Pero no deja de sorprenderme como un país que todos sabemos de su cruenta lucha, ha sabido ponerse en pié. A pesar de Todo y de Todos. Un ejemplo a seguir. La base de todo está en que ellos se unen codo a codo y pueden ..."mucho más que dos". La unión hace la fuerza, sin distinción de ideologías.
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