Nuevas terapias biológicas para atajar la psoriasis

Abr 30, 2005 | Noticias


Nuevas terapias biológicas para atajar la psoriasis

Francisco Acedo Torregrosa

Actualizada: 30/04/2005

En España entre 120.000 y 200.000 personas con psoriasis son candidatas a realizar un tratamiento sistémico en función del grado, extensión o intensidad de sus lesiones o la inadecuación del tratamiento tópico

“Las nuevas terapias biológicas para el tratamiento de la psoriasis están dirigidas contra los mecanismos que producen la enfermedad, representan una importante contribución para los pacientes y son una alternativa que va a revolucionar el tratamiento”, ha concluido hoy el doctor Lluís Puig, del Servicio de Dermatología del Hospital Santa Creu i Sant Pau, de Barcelona, en el V Simposio de Dermatología, que organiza el Hospital Juan Canalejo por su décimo aniversario. Estas terapias “amplían el abanico de posibilidades terapéuticas en pacientes seleccionados, carecen de interacciones con otros medicamentos y de la toxicidad de los tratamientos sistémicos disponibles hasta ahora, lo que cambiará nuestra forma de entender el tratamiento de la psoriasis”.

La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel de causa inmune en la que la piel se inflama y se descama en las zonas del cuero cabelludo, palmas o plantas, codos, rodillas y columna vertebral y que, en los casos más graves, puede llegar a afectar hasta un cien por cien de la superficie cutánea. Se trata de una enfermedad impredecible, que afecta a más de 30.000 gallegos, que no tiene cura, puede ser  incapacitante y afectar la propia imagen y calidad de vida de los pacientes, así como asociarse a artritis y presentar diversas complicaciones relacionadas con los tratamientos disponibles.

Los estudios destacan que dos de cada cinco pacientes con psoriasis prefieren utilizar un tratamiento con fármacos a emplear cremas y ungüentos en la piel, y señalan que el cumplimiento de estas últimas aplicaciones tópicas no alcanzan el 40%, especialmente en los pacientes jóvenes y con una psoriasis más grave, y sólo un 30% se encuentra satisfecho con la terapia que recibe. En España, se estima que entre 120.000 y 200.000 personas con psoriasis son candidatas a realizar un tratamiento de tipo sistémico (pastillas o inyecciones), dado el grado, extensión o intensidad de sus lesiones, y que en muchas de ellas puede estar indicado un tratamiento biológico debido a que presentan una falta de respuesta o mala tolerancia a otros tratamientos.

Medicamentos con menor toxicidad

Los nuevos tratamientos biológicos, que ya han demostrado tener una gran eficacia en ensayos clínicos y tras su comercialización en otros países, modifican la respuesta inflamatoria, por lo que, en algunos casos, podrían originar una bajada en las defensas ante enfermedades infecciosas, víricas y parasitarias. Sin embargo, este especialista insiste que “dentro de esta nueva familia, hay fármacos que han demostrado una gran seguridad a largo plazo y tras un tratamiento continuo y ventajas como una mejor tolerancia de la medicación o una mayor calidad de vida a los pacientes y que presentan efectos secundarios perfectamente controlables, mientras que otros presentan una eficacia y rapidez de acción mayores que las de cualquier otro fármaco disponible hasta la fecha”, afirmó el doctor Puig.

La calidad de vida de los enfermos con psoriasis es un aspecto de especial relevancia. El especialista señaló que la psoriasis “se puede comparar en cuanto a la percepción del grado de afectación de la calidad de vida por parte de los pacientes a enfermedades como la cardiopatía isquémica, la artritis o la diabetes y, además, tiene una repercusión importante sobre la imagen de la persona”. “Cualquier tratamiento que consiga reducir o minimizar un brote tiene un impacto positivo sobre el paciente, pero hay que evitar que se exponga a riesgos, tales como la toxicidad renal o hepática, propios de algunas terapias sistémicas que se llevan utilizando durante muchos años”, señaló.  

Este especialista señaló que la introducción de los nuevos tratamientos de forma continua, en contraposición a lo que se administran de manera cíclica (los habituales en la actualidad), supone una mejora en la eficacia del tratamiento y posibilita la disminución de efectos adversos. “Para ciertos pacientes se puede plantear un tratamiento a largo plazo para evitar la aparición de brotes que provocan nuevas lesiones cutáneas y en éstos podemos emplear estos tratamientos como “corredores de fondo”, es decir, manteniendo la eficacia sin necesidad de aumentar los riesgos, mientras que en otros casos precisamos tratamientos “sprinter”, que consigan un control rápido de exacerbaciones agudas de la enfermedad”, señala.

Un factor limitante en el uso de estos nuevos medicamentos es el precio, pero el doctor Puig señaló que “la eficacia, tolerancia y mejora en la calidad de vida de los pacientes, al igual que la posible toxicidad y otras complicaciones son aspectos que deben tenerse en cuenta cuando se evalúa el coste total del tratamiento, del que el precio del fármaco representa sólo un porcentaje”. 

Terapias contra la psoriasis

En la actualidad, los hallazgos científicos señalan a los linfocitos T (células que intervienen en el inicio de la respuesta inmune o que actúan destruyendo células que se perciben como extrañas) como responsables de la aparición y desarrollo de la psoriasis. Por ello, se han desarrollado fármacos modificadores de la respuesta biológica mediante técnicas de ingeniería genética que están diseñados ex profeso para frenar la activación y ciertas funciones de estos linfocitos o contra algunas de las moléculas que intervienen en la respuesta inflamatoria y la regulación de la respuesta inmunitaria natural. “Con el mayor conocimiento del manejo clínico de estos fármacos, podremos optimizar las pautas de inducción, mantenimiento y tratamiento combinado, así como adecuar el tratamiento a la situación clínica de cada paciente y a la actividad de la enfermedad en cada momento”, indicó el doctor Puig.

Recientemente el Ministerio de Sanidad y Consumo ha aprobado la comercialización en España de la primera terapia biológica desarrollada específicamente contra la psoriasis moderada o grave en placas, el anticuerpo monoclonal llamado Raptiva® (efalizumab). “Con respecto a este medicamento, su mecanismo de acción consigue, con una  eficacia notoria y unos efectos adversos mínimos, la mejoría progresiva del control de la enfermedad en los pacientes que responden al tratamiento y lo siguen a largo plazo”, señaló.

Los tratamientos contra la psoriasis pueden llegar a controlar y eliminar temporalmente los síntomas de la enfermedad y lograr un buen periodo de remisión. Los enfermos reciben diversas terapias, ya sean tópicas (cremas, alquitrán de hulla, derivados de la vitamina D3...) o sistémicas (ciclosporina, retionides orales, metrotexato...); o bien basadas en la fototerapia con rayos ultravioleta o láser. “Hacía más de una década que no aparecían otros tratamientos contra la psoriasis, por lo que la introducción de estas nuevas terapias biológicas abre una nueva esperanza para los afectados”, señaló.

 




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