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La gran subasta deslucida del arte español
La expectación estaba servida, y no era para menos. El pasado 2 de octubre Christie’s subastaba el cuadro más caro jamás puesto a la venta en España, La Gata Rosa. Dalia Padilla, subastadora y directora de la oficina de Christie’s en España, señala que “el precio de salida del cuadro serán 1.500.000 millones de euros”. Pero no pudo ser. La máxima puja que apareció en la sala del hotel Palace de Madrid fueron 900.000 euros, por lo que la obra se declaró “no vendida” y posteriormente fue adjudicada a un comprador que pujó por ella una vez finalizado el acto. La otra joya de la subasta era “Retrato familiar de la Duquesa de Osuna” de Agustín Esteve. Su precio de salida fueron 220.000 euros y también se declaró “invendida” por no recibir ninguna oferta. Pero en este caso, el Estado, que tenía varios asientos reservados en la sala ejerció su derecho al tanteo y se lo quedó por 361.000 euros.
Ésta ha sido la subasta de Christie’s en la que se han vendido menos cuadros. Durante los cuatro años que la prestigiosa casa de subastas ha organizado el evento en Madrid, “siempre han sido un éxito”, comenta Padilla.
Poco más de 300 personas asistieron al gran evento del coleccionismo de arte, cifra esperada por los organizadores. Entre los asistentes a la sala, se encontraban “coleccionistas privados, tanto a nivel nacional como internacional”. Todos los lotes que se sacaron a subasta estaban formados por obras de autores españoles. “El lote más económico ronda entre los 10.000 y los 15.000 euros”, dice Padilla.
Destinada al mundo del arte
Una de las asistentes fue Margarita Ruyra, que acudía a la subasta con un especial interés “por las obras de Palazuelo, las esculturas de Martín Chillón y las pinturas de Zuluaga y Anglada”. El destino de los cuadros que haya adquirido durante la subasta “van a ir a un museo”, dice Ruyra. La coleccionista es una apasionada del arte “y especialmente de la pintura de finales del s.XIX y principios del s.XX”, añade.
Ruyra estaba destinada a ser una enamorada del arte español, “tuve un magnífico profesor y después de mis estudios hice un doctorado en museología porque estoy muy interesada en la gestión del arte. Por otro lado, la familia de mi marido está formada por muchos coleccionistas y artistas. Por eso, hace unos siete años que hemos empezado una colección de arte español que consta de diversos cuadros”.
Margarita Ruyra ha asistido a numerosas subastas de la casa londinense en el mundo. “Cuando no puedo asistir físicamente y me interesa alguno de las obras, pujo por teléfono”, dice. Por todo ello, Ruyra cree que “es muy buena idea que se haga una subasta anual en Madrid porque eso significa que hay un mercado emergente de coleccionismo en nuestro país. Esta subasta responde a una necesidad que ya se veía hacía varias décadas”.
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