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?Los bestsellers no tienen por qué responder a una gran calidad?
Roser Vilar.- A lo largo de su trayectoria profesional, ha escrito principalmente poesía y ensayo. ¿Por qué se decidió a escribir una novela?
William Ospina.- Mi último ensayo lo publiqué en 1999 y estuve trabajando en él casi 9 años. Trataba sobre la conquista de América y el poeta Juan de Castellanos. Cuando estaba terminando el ensayo pensé que ya había reflexionado suficiente sobre esa época y sus personajes y era el momento de vivirlo. Pero surgió el deseo de escribir este relato que luego se convirtió en novela y posteriormente en trilogía. Cuando escribes una novela requieres otro lenguaje y otro tipo de atención distinta a cuando trabajas en un poema o un ensayo. Y tuve la surte de encontrar en mi mismo la pasión para poder redactar esta obra.
R.V.- ¿Y por qué se decidió por un protagonista como Urzúa?
William Ospina.- Yo necesitaba contar una historia de los tiempos de la conquista y un conquistador era un personaje fundamental. Pero hay una serie de personajes muy conocidos por la historia que tienen unos estereotipos asociados a ellos, por ejemplo Pizarro y Cortés. Urzúa era alguien que para mí, había representado muy bien el espíritu de la conquista. Incluso no sólo en su lado de luchador, sino también en su faceta de belleza y heroísmo. Entonces me pareció un personaje muy adecuado porque era desconocido y a la vez importante dentro de la historia. Urzúa organizó la segunda expedición al Amazonas, dio pie a numerosas aventuras y recorrió el territorio, por lo que es un buen instrumento para conocer la geografía. Además, estuvo poseído como pocos, por el gran sueño de la conquista, el sueño de El Dorado, del tesoro escondido.
R.V.- García Márquez consideró la novela Urzúa como la mejor del año. ¿Qué se siente cuando a uno le halaga un escritor tan reconocido?
William Ospina.- Uno se siente abrumado y con el deber de tratar de ser fiel a ese desafío. Para mí, García Márquez ha sido un escritor que abrió muchas puertas para los profesionales suramericanos. América Latina era otra cosa antes que la generación de García Márquez fuera conocida. El status del escritor ha cambiado muchísimo después que ellos se hicieran famosos y ganaran numerosos premios, como el Premio Nobel.
R.V.- Durante el siglo pasado vivimos un auge de autores latinoamericanos, pero actualmente, perece ser que los escritores europeos llevan la batuta ¿la literatura europea está de moda?
William Ospina.- Creo que ha habido una gran diversificación, porque durante mucho tiempo en Occidente lo único que existía era la literatura Europea. A partir de los románticos, empezó a surgir la curiosidad por otras literaturas. Europa empezó a sentir una curiosidad literaria por el mundo, y eso no ha hecho más que crecer. El Premio Nobel es un buen ejemplo. Al principio, sólo se otorgaba el Premio a autores europeos, pero progresivamente han ido entrando escritores norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos.
R.V.- ¿Cree que usted forma parte de una segunda generación de la literatura latinoamericana?
William Ospina.- Sí claro, ¡lo que pasa es que no sé si será tan buena como la anterior! Es una generación distinta, con otras preocupaciones y otros diálogos. Sin duda, somos herederos de la primera generación. No hay ningún escritor latinoamericano que no sepa que está escribiendo después Rulfo, Borges y García Márquez.
R.V.- ¿Qué opina de los fenómenos recientes de Carlos Ruiz Zafón y Ken Follet?
William Ospina.- Estamos en la edad del mercado y se va a caracterizar por los bestsellers, pero no tienen por qué corresponder a una gran calidad ni profundidad literaria. Pero son fenómenos muy importantes porque todo aquel que ponga a leer a la humanidad está haciendo una gran labor. Además, yo creo en el genio profundo de la humanidad. Si las personas leen no es simplemente porque sean inducidas. Y para que un libro se venda no basta en hacer publicidad, tiene que ser legible y agradar a los lectores. Nadie empieza a leer con Joyce o Dostoievski. Todo lo que logre interesar a la humanidad por los libros es beneficioso porque la literatura es un alimento profundo para las personas. La televisión nunca dará al ser humano lo mismo que los libros. Y cada libro, puede ser la puerta a un libro mejor.
R.V.- He leído una cita suya en la que dice: “Si Europa tuvo derecho a los metales de América y al trabajo de África, ellas ahora tienen derecho a los beneficios de Europa”. ¿Significa que Europa está en deuda con estos dos continentes?
William Ospina.- Creo que la humanidad está en deuda toda con toda. Los seres humanos nos debemos el esfuerzo de que la humanidad viva bien y no sólo nosotros. Pretender que Europa tiene el deber de ayudar a que el resto del mundo viva bien sería una pretensión ilegítima. Europa le ha dado muchas cosas a América: la lengua, la religión…y América también ha regalado muchas cosas a Europa, si los europeos comen patatas y tomates es gracias a América. Los continentes tienen responsabilidades compartidas, por ejemplo, cuando se habla del tráfico de drogas siempre se culpa al país productor, pero nunca al consumidor, que es el que crea el mercado. Ahora que llegan las migraciones hacia Europa, hay que entender que eso es un fenómeno natural, y muchas veces se le trata como un crimen. Hay que saber que la prosperidad atrae a la pobreza y la única manera de combatir el tema de la inmigración es ayudar a los países a construir una patria para sus hijos. El fenómeno es complejo y se tiene que entender que se puede solucionar con un poco de filosofía y no sólo con políticas policiales.
R.V.- A parte de ser escritor, es un firme defensor de la paz en su país. Hace tiempo que Colombia vive atemorizada por las FARC, ¿cómo se podría solucionar el conflicto?
William Ospina.- Uno tiende a pensar que el problema es la guerrilla, pero no suele preguntarse de dónde viene un conflicto que ha durado 40 años. Cuando unos rebeldes llevan tanto tiempo luchando, creciendo y convirtiéndose en un ejército, hay que preguntarse si detrás no hay algo más complejo que la malignidad.
R.V.- ¿Lo hay?
William Ospina.- Parece que sí, porque la gente dice que la guerrilla ya no tiene el idealismo de otros tiempos. Y con eso, parecen reconocer que en sus orígenes, ese fenómeno tenía su razón de ser. Cuando uno mira países como Colombia, donde hay tanta injusticia, racismo y exclusión, tampoco es difícil entender que haya esos fenómenos de violencia. La guerrilla no es la solución a esos problemas, sino que es un síntoma de que algo no funciona bien y de que no se están corrigiendo los problemas. El Gobierno de Colombia se gasta buena parte del presupuesto en combatir unas cosas que, si se hubiera invertido una mínima parte, no tendrían por qué hacerlo actualmente. No nos tenemos que preguntar cómo acabar con ese monstruo, sino qué pasa en una sociedad que engendra tanta violencia y que, cíclicamente, produce unos desadaptados a los que se les echa la culpa de todo. Yo pienso que son más consecuencia de un modelo social antes que una causa. Creo que en Colombia hace falta que una ciudadanía más madura le ponga freno a los egoísmos y las mezquindades de unos sectores de la sociedad que son muy elegantes, ilustrados y cultos, pero capaces de inducir al terror con tal de mantener a la sociedad bajo control.
R.V.- ¿Cree que el presidente Álvaro Uribe está haciendo lo mejor para el país?
William Ospina.- Es un Gobierno enfrentado a una situación muy difícil que ha hecho algunas cosas y no otras. Siempre pensé que la solución a los problemas de Colombia con la violencia pasa por la negociación política. Después observé con asombro que fue muy fácil una negociación con los paramilitares pero muy difícil con la guerrilla, y que el lenguaje que utilizaba el presidente para remitirse a unos y a otros era diferente. Yo espero de un gobierno que quiere la paz que trate con el mismo tono y el mismo lenguaje a todos los guerreros, porque sino uno empieza a sentir que no hay una voluntad de combatir lo que está al margen de la ley. Colombia necesitaba muchas de las cosas que el presidente Uribe sostiene en su discurso: autoridad, imperio de la ley, combatir la violencia, y espero que en eso consista su política.
R.V.- Recientemente ha sido nombrado coordinador cultural de los actos del Bicentenario de la Independencia de Latinoamérica que se celebrará en 2010. ¿Ha pensado en algún acto?
William Ospina.- Estamos programando las actividades culturales y tenemos unos conceptos básicos. La idea es que podamos hacer un balance de lo que hemos logrado en estos dos siglos de independencia y que nos falta por conseguir. Queremos que sea una celebración participativa. Nuestra preocupación es que la comunidad se entere de lo que significó la independencia y cuales son los deberes cumplidos e incumplidos de la democracia.
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