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?Pagaría el doble por un par de zapatos usados?
Roser Vilar.- ¿Qué hace un abogado argentino trabajando como artesano zapatero es España?
Norman Vilalta.- El mundo del zapato lo descubrí en Argentina donde aprendía a diseñar zapatos y es allí donde descubrí esta manera de hacer zapatos y me di cuenta que era eso lo que quería hacer. Así que entré en el diseño de los zapatos por la artesanía. Primero hice un aprendizaje de artesano en Argentina y luego me fui a un taller que hacían sumisura.
R.V.- Entonces, usted se dedica a la alta costura de los zapatos
Norman Vilalta.- Sí, porque además diseño los zapatos para cada cliente, no escogen entre los que ya tengo hechos, sino que hago un diseño, tanto del estilo como del modelo del zapato.
R.V.- ¿En qué se basa para diseñar unos zapatos?
Norman Vilalta.- La forma de los zapatos está relacionada con la manera de vestir, el físico de la persona y la manera de caminar. Lo importante es saber qué es lo que quiere lucir esa persona con los zapatos, si le interesa que se preste más atención al bajo del pantalón, o quiere que los zapatos sean el punto de mira.
R.V.- ¿De dónde surge la inspiración para sus creaciones?
Norman Vilalta.- Yo no acudo a ningún desfile de moda. Cuando hago algo nuevo me inspiro en cualquier cosa que me haya causado una impresión, desde un vestido viejo, un pedazo de tela, algún material, una decoración…
R.V.- ¿Es más difícil crear un zapato para un hombre o para una mujer?
Norman Vilalta.- Técnicamente es más complicado el de hombre. La estructura del zapato de mujer es menos compleja.
R.V.- Cuando crea un par de zapatos ¿lo hace pensando en quién los podría llevar?
Norman Vilalta.- Sí, ya me hago una imagen de la persona a la que le quedaría bien ese zapato. Además, soy bastante barroco en mis creaciones y a veces me tengo que parar porque no pararía de agregar elementos. Hace un tiempo que estoy trabajando en zapatos más conceptuales, o sea, conseguir un efecto estético con el mínimo de recursos posibles.
R.V.- Imagínese que yo soy una clienta suya y me quiero hacer unos zapatos, ¿por dónde empieza?
Norman Vilalta.- Primero tomo las medidas y defino el estilo de la horma, según se quiera un zapato más redondo o más cuadrado… ahí es donde se hace la primera aproximación al diseño del estilo del zapato. Luego se fabrican un par de hormas y se hace un par de zapatos de prueba. Una vez te los has probado, se hacen las correcciones en las hormas y se define la piel, el diseño y el modelo del zapato. Todos los aspectos relacionados con el zapato los decido con el cliente, a no ser que me deje escoger a mí.
R.V.- Cuando voy a comprarme unos zapatos lo único que miro es que me gusten y sean de mi talla
Norman Vilalta.- Pero es que yo hago piezas únicas. Ningún zapato es igual, todos son distintos. Incluso si un cliente me pide cinco pares de zapatos iguales, cada uno será distinto, porque la mano nunca se repite. Por eso es importante la relación que tenga con los clientes.
R.V.- Si me compro un par de sus zapatos, supongo que me durarán mucho más que los que tengo habitualmente
Norman Vilalta.- Depende de cómo los cuides.
R.V.- Me refiero a que el primer día que me los ponga que no se me rompa el tacón
Norman Vilalta.- ¡Qué no pase nunca! Eso le ha pasado a más de uno y algún día me pasará a mí. Aunque es un situación difícil o poco probable porque los tacones van clavados con clavos de madera y luego se vuelven a clavar y a encolar. Los zapatos hay que cuidarlos y saber cómo se hace. Por ejemplo, cuando se resuelan hay que volverlos a coser y los zapatos están mejor que cuando los entrego nuevos.
R.V.- ¿Y eso?
Norman Vilalta.- Cuando entrego un par de zapatos son hermosos, la suela brilla, ¡casi te puedes ver en ella! Pero, cuando el zapato está usado, por más que la piel o el tejido que sea esté arrugado, y se vuelve a poner en una horma, ese zapato es más bello que cuando lo entregué. Hacerse un par de zapatos es un placer que se prolonga cuando lo usas, los encargas y durante la vida del zapato. Si yo pudiera entregar un par de zapatos habiéndolos usado durante tres o cuatro años, hay quien no le gustaría, pero yo pagaría el doble por un par de zapatos usados, porque la piel tiene una vida.
R.V.- ¿Cuál es el perfil de sus clientes?
Norman Vilalta.- Mayoritariamente son hombres de mediana edad, porque el sumisura, habitualmente, no es para mujeres ya que a vosotras os gusta más la novedad.
R.V.- ¿Una mala elección del vestuario puede estropear unos zapatos?
Norman Vilalta.- Por supuesto. A un cliente, que siempre viste de traje, le hice u par de zapatos maravillosos. Y un día que vino a probárselos vestía con jeans, y el zapato era perfecto, más que para el traje. Así que el zapato es muy importante. Si tú te gastas 3.000 pounds en un traje de Saville Road y luego le pones unos mocasines, que son un tipo de zapato muy cruel y que ha hecho mucho daño, el traje pierde casi toda su elegancia.
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