Más allá de una fuerte desaceleración del crecimiento de nuestra economía, nos encontramos ante una importante crisis económica de la que no podemos todavía conocer ni su alcance ni su duración.
Todos los indicadores de los que disponemos muestran un panorama creciente de complejidad en la economía occidental. La caída del sector inmobiliario, particularmente, el de la vivienda residencial, la progresiva y continua bajada del consumo, las expectativas del crecimiento del PIB cada vez más pesimistas junto con la evolución de la inflación, el paro, el déficit comercial, el ahorro, el endeudamiento familiar y la importante pérdida de la competitividad de nuestras empresas, plantean un escenario muy difícil.
"La economía española depende, excesivamente, de la construcción"
La economía española depende, excesivamente, de la construcción. Una recesión de la misma comporta, inevitablemente, un aumento del paro y en consecuencia una disminución del consumo. Los datos publicados la semana pasada por el Ministerio de Trabajo lo confirman. El desempleo creció el mes de junio en 36.850 personas hasta alcanzar la cifra de 2.390.400 parados. Es la peor cifra en un mes de junio desde el año 1993. Como reflejo claro de esta preocupante situación, el Eurostat ha informado que España encabeza la tasa de paro de la Unión Europea con el 9,9% de la población activa.
Nuestras familias están altamente endeudadas y tienen dificultades para obtener financiación adicional. Según los expertos, una contracción del consumo puede tener efectos muy negativos en nuestra economía, y los tendrá.
Hace más de un año que nuestra economía muestra síntomas claros de crisis. Durante todo este tiempo el Gobierno ha negado la evidencia y ha estado de brazos cruzados sin llevar a cabo ninguna iniciativa que evitase la actual situación economía que estamos sufriendo. Más aún, su posición ante las elecciones generales fue enmascarar y disimular la situación mintiendo a la ciudadanía.
"La inacción del Gobierno se ha percibido con claridad en todos los ámbitos de nuestra sociedad"
La obligación del Gobierno era prever como irían las cosas ante un cambio de ciclo económico y no lo hizo. La inacción del Gobierno se ha percibido con claridad en todos los ámbitos de nuestra sociedad.
Finalmente, el Gobierno ha aceptado la realidad y ha reconocido la crisis que padece nuestra economía. Recientemente, ha presentado un conjunto de medidas, que en mi opinión, llegan tarde y son insuficientes ya que no permiten recuperar, eficazmente, la situación que sufren nuestras empresas y nuestras familias y no abordan en profundidad las actuaciones que requiere nuestra economía. En efecto, expertos económicos denuncian día a día que el ejecutivo sigue sin abordar las reformas estructurales necesarias para mejorar la competitividad de la economía española.
Es necesario llevar a cabo un nuevo plan para combatir la pésima evolución de la inflación, apostar claramente por la moderación fiscal para reducir la presión fiscal que sufren nuestros ciudadanos y nuestras empresas y estimular el ahorro. Al respecto, proponemos, la reducción de los tipos del Impuesto de Sociedades al 25% en su tipo general, al 20% para pymes y al 15% para microempresas así como la deflactación de las tarifas del IRPF. Es también conveniente mejorar la gestión de la inversión pública, dinamizándola y conteniendo, decididamente, el gasto público.
Estamos a favor de impulsar reformas estructurales: en política energética para evitar nuestra clara dependencia exterior, en política laboral con una reforma del mercado de trabajo y en política de educación e investigación liberando el talento, la creatividad y el potencial de nuestros empresarios y trabajadores. Sin abordar, resueltamente, este tipo de medidas no es posible hacer frente a la actual situación económica cabalmente. El Gobierno debe asumir sus responsabilidades y accionar mecanismos de política económica adecuados para hacer frente a la delicada y difícil situación que estamos padeciendo. Se acabó esconder la cabeza debajo del ala.