Vuelos rasantes y vuelos gallináceos o acaso altos vuelos. De todo hay en los cielos del Señor. Sus aviones surcan el firmamento. Su cuenta de resultados no es muy robusta. Su facturación en 2006 (5.160 millones de euros) se vio acorralada por la sombra de los gastos (5.218 millones). A 100 euros ingresados, 97,36 euros gastados. Mejor que en 2005 cuando suponían el 98,35%.
El resultado de explotación (141 millones) mejoraba en 2006 respecto al del año anterior, capidisminuido, apenas 81 millones. Del 1,65% sobre ingresos de 2005, el beneficio operativo crece al 2,64% de 2006. Mas su posición financiera, cristalizando en unos buenos resultados, da alas en 2006 para alcanzar unos resultados ordinarios del 3,25% sobre ingresos, por encima del diminuto 1,86% de 2005. Si en 2005 las plusvalías derivadas de ventas de activos le proporcionaron una inyección económica neta, aunque extraordinaria, de 429 millones de euros, en 2006 el rumbo de la cuenta de pérdidas y ganancias se estabilizaba “per se”, sin depender de ganancias atípicas.
¿Y quién es ella? ¿A qué dedica su tiempo libre? Es Iberia, ese dulce caramelo que despierta la libido inversora. Se la disputan los unos y los otros. Levanta pasiones. A veces encoleriza a sus clientes; los que le dan de comer. Renuncia a rutas aéreas. Se concentra en los vuelos con margen, donde no haya peleas de cuerpo a cuerpo, soslayando el vulgar “low cost”. Ajusta parte de sus gastos de explotación, que no todos, cayendo el lastre que representan los costes laborales a menos del 26% sobre la facturación, cuando antes enfilaban un peligroso 30%.
Servidumbres de ser sociedad privada habiendo sido empresa pública. Prebendas y derechos adquiridos. La gestión económica exige aún muchos más esfuerzos, más poda de dispendios, dimensionar esos otros gastos que rondan los 2.226 millones de euros, ¡todo un dineral!, para convertir ese dulce caramelo en un perfecto bombón.
Entonces, ¿qué tiene ella para ejercer tanto poder de atracción? Unos activos financieros no corrientes que sobrepasan los 623 millones de euros, inversiones financieras corrientes cercanas a los 1.500 millones y una caja que ronda los 1.000 millones. Encantos contantes y sonantes. Por encima de los 3.000 millones en activos monetarios. Y saldos a cobrar a corto plazo por 607 millones. Un patrimonio neto de 1.739 millones de euros. ¿De verdad que Iberia sólo vale 3.700 millones de euros, o sea, en realidad su potencial financiero y 2,13 veces sus recursos propios? Demasiados novios cortejándola. Su dote, la de Iberia, es de alta estofa como para caer en manos de cualquiera.