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Lunes 12 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 18:08 PM
Es curioso el fenómeno que se produce en muchas empresas cuando un empleado que tenía un cierto grado de responsabilidad en la organización, se marcha.
Se produce un cierto alivio, como si la persona en cuestión fuera culpable de los peores pecados, del mal funcionamiento de su departamento o de su área de responsabilidad, de la mala relación con sus compañeros, de acumular conocimiento sin transmitirlo a la propia organización… En definitiva: muchos piensan que para la compañía lo mejor era que esa persona no formara parte de la organización.
De facto, las personas afectadas se unen y muestran la voluntad de resolver esta situación compleja aportando nuevas ideas y rechazando cualquier planteamiento aportado por la persona en cuestión. Seguramente hay casos en los cuales ha habido empleados que se podrían considerar nefastos para la organización y es verdad, pero en otros muchos casos para la propia organización resulta más cómodo buscar un culpable para justificar ciertos problemas de funcionamiento.
Cuando a la Dirección de la empresa le parece que un departamento no funciona correctamente, debería analizar primero en qué condiciones cedió la responsabilidad del área a esta persona. También debería hablar con ella exponiéndole la situación pero dejándole la posibilidad de que se explique, porque entre otras muchas causas podría ser que no toda la responsabilidad del problema fuera suya. Si la Dirección considera que el camino es el correcto, debería apoyarla y defenderla frente a ataques de otros departamentos o empleados cuyas intenciones pueden no ser demasiado objetivas y más bien tratan de desviar la atención para que no se manifieste su grado de competencia.
La Dirección tiene que fomentar la eficiencia máxima en la organización de la empresa, y esto no se consigue generando competencia entre los diferentes departamentos, sobretodo porque actualmente (y dado el nivel de competitividad exigido del mercado) hay que tener una organización fuerte y sin fisuras. Muchas veces se comentan las malas relaciones que suele haber entre departamentos, por ejemplo en una empresa industrial, entre Comercial y Producción y en una empresa de distribución, entre Compras y Ventas.
Parece incluso que a la Dirección no le moleste esta situación e incluso a veces tome partido por uno de los departamentos y considere culpable de los problemas al otro. A mi modo de ver, es una estrategia errónea porque viendo como actúa la Dirección, las personas que forman parte de la empresa y sobretodo los diferentes responsables de área siempre encontraran una vía de escape que es acusar a otro departamento u otra persona para justificar su propia ineficiencia. Lo que la Dirección tiene que fomentar es que los departamentos que tienen problemas entre sí los resuelvan, y no que cada uno vaya por su lado.