Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
Los diarios económicos del país vecino se hicieron eco en su momento de la salida a bolsa anunciada en Francia de uno de los equipos punteros de la Champions Leage, concretamente el Lyon. Lo llamativo de esta noticia era precisamente lo lógico del posicionamiento de los dirigentes de este club de fútbol: puesto que consideran necesario obtener nuevos recursos, han optado por la solución de cualquier empresa de cierta envergadura en cualquier país civilizado del mundo, es decir salir a bolsa.
Valorando la noticia, no queda otro remedio que lamentar este tipo de razonamientos no hayan llegado todavía a nuestro mercado deportivo profesional, hasta la fecha acostumbrado a vivir en un falso limbo de profesionalismo, obteniendo la mayoría de los recursos que utiliza para intervenir en el mercado de las administraciones públicas, de forma directa o indirecta.
"Nuestra estructura deportiva sólo mira hacia el ayuntamiento de turno para asegurar su supervivencia"
Siguiendo este razonamiento, desde una visión empresarial del asunto, y dentro de la vorágine de cifras de negocio que actualmente mueven nuestros clubs profesionales, la consideración de que estamos ante gigantes con pies de barro, no deja de ser una consagración preocupante de una estructura absolutamente trasnochada, y que tan sólo mira hacia el ayuntamiento de turno para asegurar su supervivencia.
Si hasta hace pocos años el salvavidas del otro deporte profesional era la subvención pública, desde hace relativamente poco tiempo, se ha instaurado la cultura de la recalificación urbanística para obtener unos recursos económicos, con el peregrino pretexto de contribuir al progreso de las ciudades. Sin embargo, a pesar de las ínfulas de grandeza que se ha autoatribuyen los organismos rectores de nuestro deporte, nunca hemos estado tan lejos de estructuras súper profesionales como las norteamericanas o las inglesas, que día a día y año a año, pueden sostener gracias a una gestión privada y empresarial bien planificada.
No se puede pretender gestionar cantidades ingentes de dinero dando saltos mortales con la red de suponer la complicidad o complacencia de nuestras administraciones públicas, puesto que la dotación de recursos económicos a los clubs deportivos a partir de contratos televisivos con entes públicos o recalificacones urbanísticas pactadas en interés de estos mismos clubs, no siempre se realiza en beneficio de los ciudadanos, y lo que es peor, genera un círculo vicioso de difícil ruptura.
El momento actual, en medio de una reconversión de la industria audiovisual de este país, y a las puertas de la implantación masiva de la de TDT en toda España, supone un reto para las estructuras organizativas del deporte profesional de nuestro país, puesto que debe permitir optimizar y rentabilizar los canales de distribución tanto de contenidos como de mercadotecnia, de todos sus integrantes. Conseguir que dicho cambio contribuya a solidificar estas estructuras dependerá precisamente de la visión realista de respecto de estas cuestiones tenga la administración, y sobre todo, los propios dirigentes deportivos de este país. El reto está abierto.