El conflicto de las repúblicas secesionistas Georgianas de Osetia del sur y Abjasia, ha aparecido en las escena internacional estos días por la intervención armada rusa en forma masiva, pero los conflictos en el Caúcaso están enquistados desde hace mucho tiempo…
De forma recurrente , las deportaciones de pueblos enteros con la idea de dividir a las minorías fue practica habitual en la época soviética estalinista y anteriores. Llegamos de este modo a unos conflictos que son difíciles de resolver de un modo racional ya que están ocultos sufrimientos y heridas del pasado nunca resueltos.
Osetia del Sur tiene un población dividida políticamente entre Osetios pro Georgia, pro independencia y pro Rusia, estos últimos incluso con doble pasaporte, y todos ellos apenas suman una población entorno a los cien mil habitantes.
Georgia, encabezada por el locuaz presidente Saakashvili, según los mapas actuales incluye estas dos provincias dentro de sus fronteras y considera lícito ejercer el control y la aplicación de sus leyes (incluso del uso de la fuerza) si hay desviaciones. Rusia, por su parte, considera que la población victimizada en Osetia del Sur es la pro rusa y siente la necesidad de protegerla de los excesos cometidos por las fuerzas armadas Georgianas. Incluso han llegado a hablar de genocidio.
"Rusia se equivoca cuando tensa la cuerda con la comunidad internacional"
Mientras, la población sufre, las mafias locales proliferan, las instituciones pierden la fuerza que retoman los grupos de presión para utilizarla de forma arbitraria, igual que ocurre en otros tantos conflictos próximos (Nagorno Karabaj –reclamado por Armenia en Azerbaijan , Chechenia- que también busca su independencia). De esta manera, la droga circula con celeridad, el tráfico de armas encuentra vías de circulación, y el conflicto sigue sin resolverse ya que los intereses que se crean dificultan los pactos.
La independencia de Osetia no es una mala noticia. Tampoco lo sería la anexión a Georgia o a Rusia. La mala noticia es que los conflictos no se resuelvan y que tengamos que mandar dentro de unos años a algún juez internacional para que nos explique lo que hoy estará pasando: injusticias y crímenes contra lesa humanidad.
Se requiere coraje para encontrar fórmulas pacificadoras, democráticas, y grandes dosis de perdón. La comunidad internacional puede aportar ideas, aportar formación con escuelas, profesores, programas de intercambio de profesionales de creación de empresas, inversiones y quizás modelos de vida.
Rusia se equivoca cuando tensa la cuerda en una actitud unilateral que levanta recelos ante la comunidad internacional, también el presidente Georgiano utiliza un lenguaje arrogante que invita a posicionarse en su favor o en su contra. Un juego peligroso cuando las partes implicadas tienen fuerza y deseos de demostrarla. Un lenguaje que consigue de momento, la adhesión de Estados Unidos y de muchos países europeos.
El anterior presidente Georgiano, Shevardnadze (paradójicamente ministro de asuntos exteriores Ruso en la época soviética) vaticina el inicio de la guerra fría, pero la guerra fría se acabo y no volverá. A día de hoy las relaciones comerciales, diplomáticas y personales son muy importantes. “La globalización nos protege”, pero podemos entrar en una escalada de improperios y de decisiones absurdas que, sin ser de guerra, sí serán de poca utilidad y de poca colaboración en temas que la requieran.