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Martes 13 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 15:19 PM
El 16 de marzo fue un día excepcional desde el punto de vista económico, tras la intervención de la Fed y del Tesoro americanos para resolver la situación de liquidez de Bear Stearns. David Wessel del Wall Street Journal se refirió a ese día y a los que le siguieron como “Diez días que cambiaron el capitalismo”, aludiendo a la venta de Bear a JP Morgan con garantías de la Fed y del Tesoro, al hecho que la Fed prestó fondos a la banca de inversión por primer vez (solo la banca comercial podía acceder a ellos anteriormente) y a la ampliación de capital y del ratio de apalancamiento de las dos principales agencias americanas de hipotecas Fannie Mae y Freddy Mac. Este grado de implicación de la administración americana en funcionamiento del libre mercado es inaudito y acarreará sus consecuencias, una vez solucionada la situación actual eso sí.
Estos hechos han logrado finalmente invertir la tendencia de algunos mercados de crédito, hecho que no se había conseguido ni con las agresivas reducciones de tipos ni con las anteriores inyecciones de liquidez: los mercados de CDS (los títulos utilizados para cubrir posibles fallidas de emisores de crédito) han ido reduciendo su spread de forma muy significativa, relajando consecuentemente la presión sobre el coste de la deuda corporativa, y las curvas de tipos se han aplanado tras el repunte de los tipos a medio plazo. Por otro lado sin embargo los mercados de ABS (donde cotizaron los fatídicos subprime, pero también las titulizaciones de tarjetas de crédito o autos entre muchos otros) no han reaccionado, como tampoco los tipos de interés a corto plazo (el Euribor sigue repuntando), ni las condiciones crediticias de los bancos a la hora de conceder préstamos (en máximos históricos en EEUU).
"Cabe seguir apostando por sectores defensivos"
La situación que se nos plantea sigue siendo por tanto muy compleja, con la salvaguarda que el suelo que dibujaron las bolsas en enero se mantiene, reforzado en todo caso por lo sucedido. Una vez solucionada la crisis de liquidez tras este incremento y mejora de los recursos a disponer por los bancos centrales, pasamos página a otros problemas quizás ya más relacionados con la economía real: la evolución de los precios de la vivienda en EEUU, el impacto de estos precios sobre la morosidad y el impacto de esta morosidad sobre las cuentas de resultados y el las depreciaciones de títulos hipotecarios. La magnitud de la desaceleración económica estará afectada por esta problemática, al mismo tiempo que la evolución de la economía afectará a los precios. En ese sentido cabe ver de nuevo actuaciones de los bancos centrales para intentar poner un suelo a los inmuebles y así cerrar este circulo.
Esta semana obtendremos datos macroeconómicos relevantes tanto en EEUU como en Europa que nos darán información referente a esta posición en la que se encuentran ambas economías. En Europa conoceremos varios datos de febrero: M3, paro, índice de precios a la producción, previsión el IPC y pedidos de fábrica (en Alemania). En EEUU conoceremos de marzo el ISM manufacturero y el no manufacturero, el gasto en construcción, el gasto en autos, los pedidos de fábrica (de febrero), los recortes de plantilla, el paro y los cambios de nóminas.
Respecto a la estrategia en bolsa cabe seguir apostando por sectores defensivos, ante la complejidad de la situación. Reconforta sin embargo ver la evolución del sector financiero tras los sucesos del día 16 de marzo, así como de otro sector cíclico como el de autos, y que señalaría el potencial de esta bolsa tan corregida cuando se percibe una mejoría de la situación del crédito. Aunque ambos sectores ofrecen buenas oportunidades, recomendamos cautela ante el remanente de problemas todavía pendientes de resolver.