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Viernes 16 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 19:39 PM
En el año 1900, la Tuck School of Business de Estados Unidos creó el primer programa mundial de formación directiva, el MBA. Cien años más tarde, las escuelas de negocios continúan avanzándose a las necesidades del mercado y preparan a sus alumnos para que puedan gestionar de manera exitosa las necesidades de su institución en un entorno complejo y cambiante. La estrecha colaboración entre empresas e instituciones y nuestros centros de formación ha permitido detectar la necesidad de adaptar la formación genérica de los programas MBA a las necesidades específicas de determinados sectores o áreas gerenciales.
De este modo, a la formación generalista de los MBA se le ha añadido una intensificación en un sector determinado o en un área gerencial. El desarrollo de proyectos para compañías de hostelería y turismo nos permitió detectar la carencia de profesionales directivos con un alto conocimiento del sector. La mejor formar de satisfacer esta demanda del mercado fue el diseño de un programa directivo que abarca todas las áreas de una empresa pero relacionada con el ocio y turismo. El resultado es el MBA & Leisure Management. Cuatro promociones. Ciento sesenta graduados. Dieciocho instituciones colaboradoras y un sólido patrocinador que solicitan nuestros alumnos. La experiencia se extendió a otros sectores como el Deporte, y otro similar, de dirección y gestión de empresas familiares.
En la actualidad, y a pesar de la oposición de las escuelas de negocios norteamericanas, cada vez hay más programas MBA especializados o sectorializados en el mercado: banca, servicios públicos, empresas agroalimentarias, o incluso áreas de conocimiento como el marketing, finanzas, RRHH o responsabilidad social corporativa, sin olvidar aquellos cuya diferenciación es prepararse como futuro directivo en varios idiomas o en escuelas de países diferentes.
“Sería un error desaprovechar la oportunidad de innovación para formar directivos más capacitados para triunfar”
Universidades como las de Nottingham, Ginebra, Liverpool o la escuela de negocios de Manchester ya los están impartiendo. El caso extremo es el programa “Ford Trustmark MBA” impartido en una institución británica que, a través de un MBA semi-presencial, prepara a sus participantes, trabajadores de la Ford, para dar respuesta a las necesidades de la conocida multinacional. Un proyecto de gran envergadura que, poco a poco, van imitando las universidades corporativas que han nacido en los últimos años, en numerosas ocasiones en colaboración con escuelas de negocios, mejor preparadas para diversificar ofertas y cubrir las necesidades del tejido empresarial.
El MBA, como programa formativo para directivos puede estar especializado dentro de la generalidad que le caracteriza, tan sólo se le dota de un énfasis que beneficia al mercado con mejores profesionales. ¿Por qué limitarnos al estudio de estrategias de marketing generales cuando las podemos adaptar a la tipología de un sector determinado? Si preguntamos a Rafael Nadal si es posible ser un gran deportista y a la vez tenista, el resultado podría ser una carcajada. Tampoco le sorprende a nadie que el futbolista Pujol esté especializado en defender su portería de los goles del contrario.
Podemos y debemos dotar de valor añadido a los programas MBA. La preparación de un titulado en un MBA con intensificación o especializado en un sector de la economía, es tan válida como la de un MBA genérico. La diferencia radica en que el alumno resulta mejor capacitado para desarrollar su actividad en el sector de la especialización, y la compañía podrá disfrutar de un profesional apto y con experiencia previa.
Nuestro deber es servir a las personas y a la sociedad y sería un error desaprovechar la oportunidad de innovación para formar directivos más capacitados para triunfar. Arnold H. Glasow dijo que uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo. Ésta ha sido una de las constantes de las escuelas de negocio que han permitido que la formación directiva se consolide como una estructura flexible capaz de tender puentes allí donde sean necesarios.