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Martes 13 del Mayo de 2008 — Actualizado a las: 15:59 PM
Las prestaciones sociales de los trabajadores en España se van incrementando con el paso de los años. Hoy en día, por ejemplo, los padres tienen derecho a solicitar un permiso de paternidad que vienen a suponer quince días de no presencia en la empresa. Pero hay muchas más, lo cual sin lugar a dudas es lo que todos deseamos. Ahora bien, ¿actúa la administración como debiera, para que esos derechos no ahoguen a las pymes? Desde luego, no es lo mismo una baja en una multinacional que en una empresa pequeña, y sin embargo la pyme tiene que esforzarse el triple para pagar la sustitución…
El nivel de absentismo de los trabajadores según estadísticas recientes se ha incrementado. Los motivos son diversos y probablemente este tema merece un comentario aparte.
Las empresas para que resulten atractivas para sus empleados, los actuales y sobretodo los futuros, tienen que plantearse la jornada intensiva en sus diferentes variantes, los viernes por la tarde durante todo el año no se trabaja y durante el periodo estival se amplia esta prestación a toda la semana, eso si recuperando estas horas en el curso del año.
Ahora también se habla de adaptar el horario laboral para poder conciliar la vida familiar con el trabajo y para ello también se plantea la idea del teletrabajo.
Ya hace tiempo que las mujeres que tienen un hijo disponen de 16 semanas de permiso laboral así como la posibilidad de acogerse a una excedencia o un horario partido durante los siete primeros años del hijo.
Es verdad que la administración ofrece ciertos beneficios por contratar a una persona
que sustituya a otra que esté de baja por maternidad. Pero para muchas empresas esta posibilidad no tiene ningún efecto práctico, porque en primer lugar encontrar a alguien en el mercado de un nivel similar a la persona que está de baja para que haga una sustitución es prácticamente imposible, y por otro lado formar a una persona en según qué tarea requiere un cierto tiempo.
Para muchas empresas todas estas situaciones resultan muy complicadas de gestionar, y es difícil evitar que no redunden de forma negativa en el servicio a los clientes, y por lo tanto en los resultados de la compañía.
En España queremos parecernos a la Europa poderosa; a la Europa que ofrece más prestaciones sociales. Este deseo que refleja una ambición sana y probablemente la realidad social del país, tiene una grave consecuencia, y es que la productividad de las empresas resulta gravemente afectada y sobretodo la de las pequeñas y medianas empresas (que por cierto son el motor del país).
El impacto de estas medidas en las grandes empresas no es tan severo como lo está siendo en las pymes. No pretendo decir que los beneficios sociales de los trabajadores tengan que ser más restrictivos en las pequeñas y medianas empresas que en las grandes, ni siquiera se me ha pasado por la cabeza; pero no entiendo como la administración no reacciona ante esta situación que de alguna manera es injusta.
Hay un sinfín de medidas que puede aplicar la administración para hacer más llevadera la situación, como por ejemplo la de permitir contratar a los sustitutos por baja de maternidad con contratos indefinidos, con una exención de las cuotas de la seguridad social de tres años, y tres meses antes de la baja. Esta medida fomentaría el empleo y paliaría en parte el problema de las empresas.
Igual que todos los agentes sociales, incluidas las empresas, tienen que luchar para mejorar las condiciones de los trabajadores, no hay que olvidarse que las pequeñas y medianas empresas son el motor del país y necesitan también la aplicación de medidas por parte de la administración para seguir siendo competitivas.