Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Viernes 05 del Septiembre de 2008 — Actualizado a las: 17:35 PM
El gasto en I+D de nuestro país representa tan sólo el 5,45% del total de la Unión Europea, muy poco para la que presume de ser una de las economías más importantes del mundo. De los 25 indicadores de innovación que se utilizan para medir el nivel de competitividad en este terreno, España está por debajo de la media en 21 de ellos. Y si algo retrata nuestra capacidad de creación, no tenemos más que fijarnos en nuestra productividad en materia de patentes: de las más de 50.000 que se presentaron en terreno comunitario en 2003, poco más de 900 fueron cosecha nacional. Si bajamos al nivel del usuario final, ¿puede entenderse acaso que nuestra velocidad media de acceso a internet siga siendo de las más bajas de Europa?
Podemos disfrazar el escenario como queramos, pero lo cierto es que la innovación sigue siendo una de nuestras asignaturas pendientes. Se trata de un asunto clave que afecta a muchos sectores, pero que tiene su máxima expresión en las nuevas tecnologías, porque son el instrumento que permite avanzar al resto de áreas productivas.
"Podemos disfrazar el escenario, pero la innovación sigue siendo una de nuestras asignaturas pendientes"
Tenemos muchos retos por afrontar en los próximos años, y algunos de ellos son viejos conocidos. Es imprescindible facilitar a los usuarios medios técnicos (software, hardware) y mejorar las infraestructuras de red. Es también necesario que se apoyen decididamente aquellas tecnologías que, como las que se engloban bajo el movimiento Open Source, evolucionan gracias a la colaboración libre y sin limitaciones técnicas.
Una muestra de que aún avanzamos despacio es la lenta implantación de la Administración electrónica. Sólo tenemos que ver cómo aún buena parte de los portales municipales españoles carecen de servicios digitales para el ciudadano, así como de los mínimos estándares de diseño que garanticen la accesibilidad y usabilidad de estos sitios web. Ni los dispositivos desde los que se navega, ni las limitaciones físicas que pueda tener el internauta pueden ser barreras para participar en la nueva sociedad digital.
El sector público, tanto en lo que respecta a su funcionamiento interno, como en lo que se refiere a su papel de “locomotora” del cambio tecnológico, debe situarse a la altura de las empresas españolas del sector TI. Somos muchas las compañías que, en un entorno tecnológico no especialmente ventajoso, hemos sabido luchar por la calidad y la vanguardia tecnológica como objetivos de nuestra actividad.
España no sólo importa know-how y profesionalidad en tecnología. También produce ambos y lo hace compitiendo en igualdad de condiciones con compañías de renombre internacional. En Vector Software, somos testigos de ello. Nuestra compañía, cien por cien española, forma parte de ese nutrido grupo de empresas que han nacido y crecido en nuestro país con un nivel tecnológico de vanguardia. Son ya muchas las compañías que desarrollan software utilizando las tecnologías y las prácticas profesionales más avanzadas y contando con los profesionales más adecuados. Son ya muchas las empresas que, como Vector, destacan por crear soluciones para otras empresas con la misma calidad que se le presume a los grandes editores globales de software.
No es extraño, por ello, que España se esté transformando, gracias al sello de calidad que representan sus empresas, en uno de los mercados mundiales de referencia para el “outsourcing” de aplicaciones, puesto que ofrece simultáneamente la máxima calidad y un alto nivel de productividad. Quizá las Administraciones Públicas debieran hacer también más por defender el potencial de estas empresas, que ejercen de “mascarón de proa” del buque tecnológico español.
Desde este año, vamos a contar con un Ministerio de Ciencia e Innovación. El nombre es explícito, los objetivos ambiciosos y las dificultades que tendrá que salvar, muchas. Esperemos que su creación no sea un brindis al sol, sino un paso previo a convertir la I+D en pieza clave de nuestra economía.