Un stock split consiste en el desdoblamiento (split) de las acciones de una empresa cotizada (stock) aunque, para simplificar el término, se le conoce como split. La decisión de realizar un split es voluntaria por parte de la entidad que emite las acciones, basta con comunicarlo a la Junta de accionista y a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).
Un split está relacionado con el comportamiento de los precios de cotización en las Bolsas, de los títulos de una compañía. Cuando dicho precio alcanza valores considerados altos, puede resultar aconsejable desdoblar el número de acciones en circulación, manteniendo el valor total de capitalización, lo cual implica adaptar el valor nominal de cada título a la proporción del incremento de las acciones.
Supongamos el caso del Banco de Sabadell, que ha anunciado un split en la proporción 4x1. El número actual de acciones es de 306.003.420 acciones, a un valor de cotización (en 23/2/2007) de 36,89 euros, por lo que la valoración bursátil asciende a 11.288 millones de euros.
"Un split supone un mensaje explícito a los mercados financieros de que la sociedad que lo realiza goza en esos momentos de magníficas expectativas"
El proceso del split en la proporción indicada sería: 1º) número de acciones nuevas 306.003.420 x 4 = 1.224.014 acciones, b) el precio nominal de la misma que actualmente es de 0,50 euros, se dividiría por 4, por lo cual pasaría a 0,125 euros y c) el valor bursátil, supuesto que la acción alcanzara un valor proporcional en Bolsa, sería el mismo que actualmente. Simplificando el ejemplo: supongamos un accionista de esa entidad que posea una acción a 36,89 euros. Realizado el split tendrá derecho a cuatro nuevas acciones que, de mantener la citada proporcionalidad pasarían a 9,22 euros. En ambos casos, el valor de su cartera en acciones del Banco de Sabadell, es de 36,89 euros.
¿Qué objetivos se persiguen con un split? Los más destacables son a) los accionistas que poseen acciones antes del split, verán cuadriplicadas el número de ellas, aunque el valor de las mismas no experimentarán variación, b) los inversores interesados en entrar en ese valor, tendrán más facilidades, dado que se amplia la oferta en número de los títulos, c) al haber mayor oferta de títulos aparentemente “más baratos” se amplia la demanda y, por ende, se produce la liquidez deseada, y c) al haber un mayor número de acciones en circulación se amplia la base accionarial, lo cual se constituye en barrera ante la posibilidad de una acción hostil o no deseada.
Un split no tiene consecuencias económico-financieras. No altera la cifra de recursos generados, no afecta a los beneficios del emisor, ni implica ningún efecto sobe el grado de endeudamiento, tampoco afecta a los derechos de los acreedores u obligacionistas que pudieran haber.
Un split también supone un mensaje explícito a los mercados financieros de que la sociedad que lo realiza goza en esos momentos de magníficas expectativas y nuevas y buenas oportunidades. Asimismo, la experiencia ha demostrado que tras un split, el valor bursátil de la compañía ha crecido con relación al de antes de esa operación.
A finales de los 90, cuando el Ibex-35 registró un crecimiento muy importante también se realizaron muchos splits, fenómeno que no se produjo durante los años de menor crecimiento bursátil, lo cual pone de manifiesto que esa política guarda una estrecha relación con los tiempos de bonanza económica. Recientemente los títulos de Faes, Cleop, Mapfre o Catalana han sido objeto de split y, en breve lo han anunciado el citado Banco de Sabadell, Banco Guipuzcoano o Iberdrola y, quizás algunas empresas más que lo consideren oportuno a sus intereses.