Actualidad de economía y nuevas tecnologías.
Jueves 07 del Agosto de 2008 — Actualizado a las: 11:29 AM
El otro día, hablando con unos amigos, salió el tema de los aparatos que facilitan la vida doméstica, y estuvimos de acuerdo en que la mayoría de los electrodomésticos han mejorado nuestra calidad de vida. Excepto en un caso muy concreto: la plancha doméstica. Se preguntarán por qué tengo tan mala opinión de este aparato a pesar de que aparentemente tiene su utilidad… Planchar es la tarea doméstica más esclava y de las menos agradecidas, ya que cocinar, por ejemplo, ofrece a cambio bastantes satisfacciones. Aunque aparentemente las innovaciones tecnológicas también se han aplicado a electrodomésticos como la simple plancha, la realidad es que hemos avanzado poco. La solución pasaría por inventar, por ejemplo, aparatos que planchen la ropa sin intervención humana, o bien recuperar como “modus vivendi” el antiguo slogan que dice que ‘la arruga es bella’.
“Las facturas recibidas en un formato XML deberían poder integrarse en el sistema de la empresa cliente de forma automática”
Quizás la reflexión les parezca poco profunda, pero me ha servido como ejemplo para ver que en otros ámbitos de la sociedad y de la empresa existen problemas similares. Es decir, en su momento se decidió seguir una línea determinada que no ha supuesto una mejora en la calidad de vida de las personas.
Ejemplos como el cambio de rueda de un vehículo o poner las cadenas en caso de nieve, están en la misma línea: la tecnología avanza pero en cambio hay ciertas cosas que o bien se siguen haciendo de la misma forma que hace 30 años, o bien es extremadamente caro hacerlas de forma diferente. En el mundo de la empresa existen casos parecidos.
Uno de ellos sería el proceso de verificar y registrar facturas de proveedores. Incluso se ha creado una profesión virtual que es la de “verificador y entrador de facturas”. Estas personas llevan años haciendo el mismo trabajo de una manera que considero absolutamente anacrónica en los tiempos en que vivimos. Además, en las empresas, cuando se acerca la fecha de la declaración del IVA, se produce una situación delirante: se dedican muchos recursos en unos días concretos para registrar todas las facturas posibles, para así poder deducirse el IVA con el consecuente estrés de las personas implicadas.
Es cierto que hay algunos grupos empresariales que han promocionado un sistema de intercambio de facturas, denominado EDI, pero no es una solución universal dado que es demasiado compleja y además cara, al tener que utilizar intermediarios que evidentemente cobran por hacer esta gestión. La solución tiene que ser más sencilla y consiste en utilizar formatos XML para el intercambio de facturas utilizando el correo electrónico como medio de envío. Las facturas recibidas en un formato XML deberían poder integrarse en el sistema de la empresa cliente de forma automática y en el caso de que hubiera alguna discrepancia, el sistema debería manifestarla. Con la ley sobre la facturación telemática que resuelve también el tema de la firma electrónica, que garantiza la legalidad de la factura emitida por medios telemáticos, y las necesidades de las organizaciones públicas o privadas que deben ser los promotores del cambio, probablemente estemos cerca de la desaparición del ‘verificador y entrador de facturas’.